tres palabras envuelven todo: No hay autoridad… El asunto del agua es grave y nadie que le competa por ley está dando una solución duradera al delicado problema que viven los habitantes y la industria del sur de Tamaulipas, aún, cuando con “mejoralitos” se ha intentado frenar, primero la fuga de agua dulce y ahora el ingreso de agua salobre al sistema lagunario.
Hoy el Ayuntamiento de Tampico anuncia una inversión de 4 millones de pesos emergentes, aun cuando no le corresponde, y la Comapa se aboca a colocar costaleras.
Las consecuencias son devastadoras y, por más que se advirtió por años de esta situación, el principal responsable es el gobierno federal a través de la Comisión Nacional del Agua que no ha tenido la autoridad, la voluntad, la toma de decisión, la influencia, o las ganas de remediar el tema; remarcado, subrayado, embadurnado hasta el cansancio por muchos conocedores.
Y aquí, que conste, no se trata de partidos, lo mismo se han olvidado del caso en sexenios de priistas, de panistas y ahora de morenistas; no es cuestión de decir “es que los de antes, es que los de ahora”, es solo reconocer que no hay soluciones concretas.
Primero nos estábamos quedando secos de agua dulce, como en cada época de estiaje; después venían las inundaciones y los planes DNIII y hoy, como bien lo dijo el ecologista Pedro Sors, ya no es cuestión de quedarnos sin el líquido, ese sobra y nos está llegando a raudales, pero con una gravísima variante: esa agua no sirve ni para peceras. Al contrario, está haciendo mucho daño.
Ya hay infecciones cutáneas, ojos irritados, problemas gastrointestinales en humanos y en mascotas, plantas de ornato secándose al igual que las siembras del campo, ganado débil y hambriento, aparatos caseros descompuestos y una industria, esa de la que salen miles de empleos, a punto de colapsar por la falta de agua dulce.
El problemón está en aguas federales, en diques abandonados y sin inversión, en el daño de pescadores mafiosos que se han atrevido, por años, a retirar las costaleras chafas de la Conagua.
Aquí, por mientras la cosa está salada y no es billete de rifa ni bragueta de pescador, es mucho más.
Es AGUA y su calidad es cuestión de vida o muerte. _