• Regístrate
Estás leyendo: El sepulturero del PRI
Comparte esta noticia
Martes , 19.02.2019 / 18:28 Hoy

Capitolio

El sepulturero del PRI

Gerardo Hernández

Publicidad
Publicidad

La designación de Rubén Moreira como segundo del PRI tiene la relevancia del vuelo de una mosca después de asistir a una degustación en el estercolero de moda, es decir, ninguna. Los nuevos encargados de ese partido representan a dos de las corrientes más protervas y nefastas:


 los Salinas (Claudia Ruiz es sobrina del expresidente Salinas) y los Moreira. El mensaje es congruente con la soberbia patológica y la desconexión de la realidad, características del gobierno de Peña Nieto. 


Políticos de pueblo con delirios de grandeza, los Moreira se echaron en brazos de Salinas y de Peña. Para ganarse la voluntad del villano y ser admitidos en su organización, los hermanos le ofrecieron una comida en La Laguna con empresarios afines y una visita al ejido Batopilas, donde los hermanos Carlos y Raúl Salinas, junto con Hugo Andrés Araujo, ensayaron proyectos políticos y sociales que a la postre traicionaron para abrazar el neoliberalismo. 


Quizá la vía de los Moreira para acceder a Peña fue Salinas. Ya con un pie en Atlacomulco, el clan doblegó a cañonazos a otros capos de la mafia del poder (AMLO, dixit), como Beltrones y Gamboa, muñidor de Salinas desde hace 40 años. (Mientras la megadueda siga rodeada de tinieblas, la sociedad tiene derecho a pensar que sirvió para fabricar nuevos ricos y financiar campañas. La presidencia del PRI para Moreira I y la secretaría general para Moreira II serían parte de la recompensa.) 


Entre el salinato y el moreirato existen paralelismos: nepotismo, violencia y persecución política, corrupción sin freno, negocios al amparo del poder y crisis derivadas del manejo discrecional de la economía nacional y de la deuda estatal por 40 mil millones de pesos. 


Hay otras similitudes: un Salinas (Raúl) pasó 10 años en prisión por el asesinato de José Francisco Ruiz Massieu (padre de Claudia) y lavado de dinero; un Moreira (Humberto) estuvo entre rejas, en Madrid, por blanqueo de capitales y malversación. Ambos figuran en la lista de “Los 10 mexicanos más corruptos” de 2013 de “Forbes”. Un Salinas (Enrique) murió asesinado; y también un Moreira (José Eduardo, hijo de Humberto). Ironías: un coahuilense fue el partero del PRI (Manuel Pérez Treviño) y otro será su sepulturero (Rubén Moreira).




gerardo.espacio4@gmail.com

Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.