Política

¿Por qué Jalisco es primer lugar en contagios de sarampión?

La circunstancia obliga a formular una pregunta de fondo que incomoda, pero que ya no puede seguir evadiéndose ¿Cómo es posible que un estado con capacidades por encima del promedio nacional lidere los brotes de enfermedades prevenibles como el sarampión o el dengue?

La respuesta es compleja y no se reduce a una sola causa. Tampoco se explica únicamente por el azar epidemiológico. Va más allá del número de hospitales o del presupuesto asignado. Se requiere advertir el desfase entre capacidad instalada y gestión sanitaria objetiva, entre infraestructura y acceso real, entre inversión y prevención comunitaria. 

Jalisco no enfrenta el mismo nivel de marginación y pobreza, ni tiene los rezagos estructurales en cobertura médica o infraestructura que caracterizan a los estados del sur del país. De hecho, Jalisco figura de forma constante entre los estados con mayor gasto en salud, con una de las redes hospitalarias más robustas del país (14.2 hospitales por cada 100 mil habitantes) y una comunidad médica reconocida a nivel nacional, con las carreras de medicina más prestigiosas del occidente. Y, sin embargo, Jalisco ha encabezado brotes graves de dengue y ahora sarampión. 

La lógica de gestión de los últimos secretarios de salud en Jalisco, fue “hospitalocéntrica” y reactiva. Se invirtió en hospitales y quirófanos, pero durante los últimos tres sexenios (Emilio, Aristóteles, Alfaro) se descuidaron los componentes comunitarios de la salud pública, como son las brigadas permanentes, educación sanitaria, monitoreo territorial, y especialmente la vacunación sistemática y extendida. No lograron traducir el potencial sanitario de Jalisco en una política coherente, territorializada y centrada en la prevención. La infraestructura hospitalaria, por sí sola, no garantiza inmunidad social.

En el caso del dengue, por ejemplo, se intensifican las fumigaciones cuando el brote ya está activo, pero se carece de estrategias sostenidas de eliminación de criaderos, educación vecinal y diagnóstico temprano. Con el sarampión sucede que el despliegue masivo de vacunación comenzó hasta después del rebrote de agosto de 2025. Cuando la transmisión ya se había extendido en zonas urbanas. 

El discurso antivacuna ha ganado terreno peligrosamente, incluso, en sectores con alto nivel educativo. Las campañas no logran su objetivo cuando se enfrentan a una población reticente. Las brigadas sanitarias han documentado casos en los que padres rechazan vacunar a sus hijos sin fundamento médico alguno, obstaculizando la inmunidad comunitaria.

Así las cosas, la salud pública no se ha asumido como un campo estratégico para el desarrollo de Jalisco; sino apenas como un área de gestión ocasional y de coyunturas políticas. Los últimos secretarios de salud han dejado mucho que desear, incluso con personajes que fueron un verdadero fiasco por grotescos, incompetentes y plagados de irregularidades. Y eso se refleja hoy en la falta de continuidad de campañas, de atención, en diagnósticos tardíos, y en la incapacidad de anticipar brotes que, otras entidades han contenido mucho mejor, ¡con menos recursos que Jalisco!

Estamos en primer lugar en contagios porque aquí convergen los componentes para la “tormenta perfecta”: una cobertura de vacunación históricamente deficiente en los últimos 18 años y un sistema de salud que acusa deficiencias graves de gestión y continuidad. El problema no es de infraestructura, sino de prevención. Se ha descuidado la medicina preventiva como política pública sostenida y las instituciones sanitarias no logran anticiparse al resurgimiento de enfermedades que ya considerábamos erradicadas. 

Jalisco no lidera los brotes porque tenga menos recursos. Los lidera porque la infraestructura, por sí sola, no basta. La salud pública es más que hospitales, arengas, “business” y ladrillos. Debe ser, también, prevención territorial, entendimiento social de la salud pública, gestión articulada y continuidad. Hoy la paradoja es elocuente. Tenemos con qué, pero no logramos articularlo. Y esa brecha entre capacidad y realidad, entre potencial y ejecución, es la que hoy convierte a Jalisco, otra vez, en el epicentro nacional de enfermedades prevenibles como el sarampión, justo a unos meses del Mundial.


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Gabriel Torres Espinoza
  • Gabriel Torres Espinoza
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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