Política

Rocky Balboa solo puede ser Sylvester Stallone

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Nadie duda de que las conferencias de prensa matutinas inventadas por Andrés Manuel López Obrador desde que era jefe de Gobierno del Distrito Federal, hoy Ciudad de México, fueron uno de los instrumentos pilares en su estrategia política rumbo a la Presidencia de la República. En aquellos tiempos de Fox en Los Pinos, las conferencias de AMLO entraban y provocaban el debate de asuntos nacionales, lo posicionaron por mucho como EL opositor del país y lo llevaron a estar cerquísima de ganar la elección de 2006.

En la Presidencia, López Obrador formalizó e hizo de las mañaneras el momento más importante del día durante los seis años en Palacio Nacional. Desde ahí no solo se anunciaban políticas públicas y se combatía a la oposición, sino que daba órdenes e instrucciones para los miembros de su gabinete, gobernadores de su partido y miembros destacados de su movimiento. Órdenes que se cumplían.

Cierto que el modelo de conferencia cotidiana fue un buen invento. Pero uno que solo funciona si quien lo inventa y lo hace todos los días tiene el carácter, las formas, el estilo para que funcionen. Alguien a quien “los otros datos” no le causan problema alguno, por ejemplo. Ese esquema, esa función, ese show no funciona sin su estrella, su creador. Pensémoslo así: Rocky Balboa solo puede ser protagonizado por Sylvester Stallone.

Hay talentos, mejor llamémosle capacidades, que no todos tienen, más bien pocos. Seguramente, estimado lector, ni usted ni yo podemos estar dos horas al día presentando o inventando grandes logros, contestando preguntas, muchas de ellas sin ninguna importancia, pero acomodadas ahí por “extrañas” razones; insultando adversarios políticos o enfrentando otros cuestionamientos que sí importan y que por el bien del país, o del movimiento político, simplemente no se pueden discutir en público ni a la ligera.

La falta de capacidad de hacer las mañaneras como su antecesor no dice nada de la capacidad de Claudia Sheinbaum como presidenta, ni como administradora pública, ni como líder actual del movimiento. Son cosas diferentes.

Sheinbaum optó para las mañanas como, en otras cosas, por hacer lo que López Obrador había hecho, más allá de resultados. Desde el inicio de su Presidencia se notó que eso de las mañaneras no era lo de ella.

Las últimas semanas han dejado claro que solo causan más líos que los que resuelven; vale la pena leer a Denise Maerker ayer en estas páginas.

Tendrían que ir pensando en otra película en Palacio Nacional. 


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Carlos Puig
  • Carlos Puig
  • carlos.puig@milenio.com
  • Periodista. Milenio TV, Milenio Diario y digital, de lunes a viernes. Escucho asicomosuena.mx todo el tiempo.
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