Política

La tarifa sube, el servicio no mejora

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En abril aumentó la tarifa del transporte en Jalisco. La justificación fue conocida. Operar el sistema cuesta más, comprar trenes cuesta más y sostener la expansión de la red exige recursos adicionales. El argumento puede parecer razonable en una hoja de cálculo. El problema es que, para miles de usuarios, la experiencia cotidiana sigue mostrando lo contrario de lo prometido.

La tarifa subió, pero las escaleras siguen detenidas. La tarifa subió, pero los elevadores continúan fuera de servicio. La tarifa subió, pero una persona adulta mayor puede esperar media hora entre retrasos, accesos bloqueados y equipos que fallan. La tarifa subió, pero en la Línea 4 persisten deficiencias que impiden a personas en silla de ruedas, con muletas o andaderas puedan utilizar el transporte.

No estamos frente a desperfectos aislados. Se trata de una falla estructural en la forma de administrar el transporte colectivo. Durante años, Siteur respondió a las averías cuando ya habían ocurrido. El mantenimiento fue reactivo, fragmentario y tardío. Las reparaciones resolvieron el problema por unos días, pero no corrigieron la causa de fondo. El resultado es un sistema que envejece más rápido de lo que se conserva.

El 20 de abril, se anunció un plan de 100 días para modernizar elevadores y escaleras, con una inversión de 100 millones de pesos. La promesa fue dejar atrás el modelo reactivo y avanzar hacia un esquema preventivo. Se intervendrían más de 350 equipos y alrededor del 60 por ciento del presupuesto se destinaría a evitar fallas. El anuncio también era una admisión de que la política anterior había fracasado.

A pocos días de que venza el plazo, la realidad desmiente el optimismo oficial. A 82 días del programa, se documentaron 18 estaciones con escaleras fuera de funcionamiento. En La Normal había cinco equipos detenidos. En Arcos de Zapopan, Independencia y Circunvalación Country persistían fallas. En Periférico Belenes, el acceso permanecía restringido detrás de un muro de tablaroca. Los usuarios describen reparaciones temporales que no resisten el uso cotidiano.

El problema no es solamente que algunos equipos sigan descompuestos. La contradicción está en que el Gobierno cobró primero y después no mejoró. Aumentó el precio del viaje antes de garantizar que el servicio fuera más seguro, accesible y confiable. Trasladó al usuario el costo de la modernización, pero no le ofreció resultados proporcionales, verificables y duraderos.

En cualquier servicio público, una tarifa más alta debería estar acompañada por estándares más exigentes. Mayor puntualidad, mantenimiento permanente, información transparente, accesibilidad universal y rendición de cuentas. En Jalisco ocurrió lo contrario. Se elevó el cobro mientras continuaron los retrasos, las fallas eléctricas, los equipos inmovilizados y la opacidad sobre el estado real de la infraestructura.

La Línea 4 es el ejemplo más reciente. Fue inaugurada en diciembre de 2025 y, siete meses después, todavía presenta deficiencias de accesibilidad y problemas recurrentes en el suministro eléctrico. Es una obra nueva que comenzó a operar sin que todas sus condiciones complementarias estuvieran resueltas. Cuando un sistema recién inaugurado ya exhibe fallas de diseño, conectividad y operación, no estamos frente al desgaste natural, sino ante una improvisación.

El transporte no se evalúa por el número de trenes comprados ni por la extensión de las líneas. Se mide por la posibilidad real de que cualquier persona pueda entrar, viajar y salir sin obstáculos. Una escalera detenida puede ser una molestia para algunos, pero para una persona con discapacidad, una mujer embarazada o un adulto mayor significa la exclusión completa del sistema.

Corregir no significa anunciar otra inversión, fijar otro plazo o presentar otro porcentaje de avance. Significa que los equipos funcionen, que las fallas eléctricas cesen, que la Línea 4 sea plenamente accesible y que el mantenimiento deje de depender de la emergencia.

El plazo de 100 días está por concluir. La pregunta ya no es cuánto se invirtió mal, sino qué cambió de manera efectiva. Porque cuando la tarifa aumenta y el servicio permanece igual, el usuario no está pagando por una mejora. Está financiando la incapacidad de cumplirla.


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Gabriel Torres Espinoza
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Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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