Política

Homérico

Finalmente llegamos. Es un lugar un poco extraño, con nombre de película espacial de serie B: la Cuarta Transformación. Y parte de su encanto está en que no tenemos ni idea de en qué consiste. Pero lo importante es que llegamos. También tendría interés saber de dónde venimos, porque no está del todo claro. Según es costumbre, porque hay cosas que no cambian ni por ésas, el régimen necesita una legitimación histórica: tiene que ser culminación de la larga lucha del pueblo.

El futuro embajador Juan Ramón de la Fuente alcanza a ver lejos, y ha arreglado una interpretación muy aplaudida: “el triunfo de AMLO es resultado del movimiento de 68”. Sirve para que el presidente llegue con la autoridad moral de aquellos muertos. Pero además enhebra la elección en una serie épica en la que pueden incluirse el Jueves de Corpus, el terremoto de 85, Aguas Blancas, Acteal, cualquier cosa –cada quien pone o quita episodios según convenga. Sobre todo, escoger como mito del origen el 68 tiene la ventaja de poner en el centro a la UNAM, que puede legitimar literalmente lo que sea (no deja de ser curioso que el espacio más encastillado de privilegios represente siempre la rebeldía y el futuro –pero ésa es harina de otro costal).

Porfirio Muñoz Ledo también ha hecho la genealogía de la CT. No se siente muy cómodo con la referencia del 68. Así que lo explica de otra manera, y habla de “la larga marcha que iniciamos en 1986”. El recurso retórico no deja de ser ingenioso, consiste en denunciar al Antiguo Régimen, de Salinas en adelante, para reivindicar al Régimen Anterior. Porque todo iba más o menos bien, y revolucionariamente, hasta “la deriva reaccionaria de Miguel de la Madrid”.

Cuando le toque, Manuel Bartlett tendrá que poner otras fechas. La lucha habrá comenzado algo más tarde. Y otro tanto sucederá con los cálculos de Jiménez Espriú, Napoleón Gómez Urrutia, y desde luego los de Esteban Moctezuma. Para los aguerridos cuarto-transformadores del SNTE el sitio de Troya empezó hace apenas seis años. La verdad, parece más sensato poner como término de referencia a Benito Juárez, como hace López Obrador, porque de Juárez abajo todos los gatos son pardos. Mientras tanto, cada uno tiene su versión de la Iliada, que es a la vez su personal Odisea, su retorno a Ítaca.

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Fernando Escalante Gonzalbo
  • Fernando Escalante Gonzalbo
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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