Los partidos en la Conferencia Nacional resultaron contrastantes: mientras en el primero no hubo mayor competencia por parte de la visita, desde la jugada inicial, en el segundo se tuvo que recurrir a tiempo complementario para definir al ganador, en una intensa batalla bajo la nieve. A los equipos californianos les cuesta trabajo jugar en escenarios gélidos, aunque uno sí logró resolver, con muchas dificultades, el intenso trámite.
LOS HALCONES MARINOS VUELAN SIN VIENTO EN CONTRA
En la primera jugada del partido, los Halcones Marinos de Seattle regresaron la patada vía carrera de Shaheed de 95 yardas, incluso esquivando el traspié del pateador rival, hasta la zona de seis puntos, haciendo estallar la tribuna cuando todavía se estaban acomodando en los asientos del Lumen Field. Así iniciaba un primer cuarto pesadillesco para los 49’ers de San Francisco, quienes en su primera posesión fracasaron en cuarta oportunidad y le devolvieron la pelota al rival, quien avanzó lo suficiente para lograr un gol de campo con patada de Miers y ponerse 10-0 arriba. Y en su siguiente posesión, Tonges soltó una pelota después de atrapar un pase de Purdy en las inmediaciones del medio campo: los de casa aceptaron el obsequio y se internaron en lo profundo para sumar otros seis puntos con atrapada de Smith-Nijgba a pase de Darnold y dejar, más el extra, un contundente y pronto 17-0 en la pizarra.
Para el segundo cuarto, el panorama para los californianos mejoró ligeramente: consiguieron un par de goles de campo por conducto de Piñeiro y detuvieron a la ofensiva de los del estado de Washington, reduciendo la ventaja a 11 puntos, aunque resultaba necesario haber sumado de seis, al menos en una de sus aproximaciones, sobre todo porque en su siguiente vuelo, los Halcones Marinos consiguieron una vez más llegar al touchdown a través de un sólido juego terrestre que culminó con acarreo de 7 yardas del caminante Walker y volver a ponerse a tres anotaciones de distancia con un contundente 24-6. Todavía tuvieron la pelota los visitantes con poco tiempo pero ya no lograron trascender, guardando la esperanza de que ellos recibirían el ovoide al arrancar la segunda mitad.
Y al arranque del tercer cuarto, se presentaba una primera ofensiva decisiva para los 49’ers en cuanto a poder seguir en el partido, pero el resultado fue desastroso: Purdy fue capturado en cuarta oportunidad en su yarda 40, acaso sentenciando en ese momento el resultado del partido, sobre todo porque tras avanzar 36 yardas, los de casa anotaron 3 puntos más que significaron no un triunfo de la defensiva, sino una piedra más que picar para los Mineros. La calamidad no paraba: en su siguiente avance, Purdy fue interceptado por Jones en la proximidad del medio campo y los anfitriones emprendieron un vuelo constante hasta anotar otros seis puntos otra vez con carrera de Walker, ahora de 15 yardas, dejando un inalcanzable 34-6 con sólo un cuarto y pocos minutos por jugarse en el tercero, en el que los desmoralizados visitantes volvieron a jugársela en cuarta oportunidad y fallaron, una vez más.
El cuarto periodo resultó básicamente de trámite: en su siguiente posesión, los ya resueltos locales sellaron en definitiva el triunfo con una avanzada de 37 yardas para culminar con carrera de Walker -quién más- y, con el extra de Myers, sentenciar el partido con un 41-6 que ya no se movió más. Los de California soltaron la pelota, como para seguir con esa tendencia errática, y después se presentaron ofensivas que terminaban en patadas de despeje ya nada más para cubrir el minutero en el reloj. A pesar de esta dura derrota, los 49’ers de San Francisco cumplieron con una gran temporada, sobre todo considerando las múltiples bajas de jugadores clave que experimentaron a lo largo de las semanas, en tanto los Halcones Marinos de Seattle supieron aprovechar nuevamente las circunstancias y enfrentaron menos resistencia de la esperada para instalarse en el juego de campeonato a celebrarse en su nido.
OSOS Y CARNEROS: RESISTENCIA A TRAVÉS DEL FRÍO
Entre una nevada que paulatinamente se hacía presente junto con los vientos de costumbre, los Osos de Chicago fueron los anfitriones de los Carneros de Los Ángeles en el legendario Estadio del Soldado. Los de casa tuvieron la primera ofensiva pero al llegar a zona prometida decidieron, sin mucho sentido, arriesgarse en cuarta oportunidad en lugar de ir por tres puntos casi seguros: el resultado fue una intercepción de la visita, que tuvo a bien recorrer 85 yardas en su primer y elusivo lance, concretando un touchdown de Williams con carrera de 4 yardas y romper el cero en favor de la visita. Pero los plantígrados hicieron lo propio en la siguiente ofensiva y tras 80 yardas, emparejaron el encuentro, ya en el segundo cuarto, con pase corto de Williams a Moore: un par de ofensivas que se mostraron implacables.
Pero entonces las defensas empezaron a levantar la mano e imponer sus condiciones, entre precisión y dureza, a tono con el clima, quizá aceptando un par de primeros y dieces pero no más. Los angelinos no consiguieron llegar a zona de puntos en tres posesiones seguidas, quedando obligados a despejar; por su parte, los del estado de Illinois, patearon en una intentona, se volvieron a arriesgar en cuarta sin lograrlo -pudiendo otra vez ir por tres puntos- y fue hasta su siguiente avance cuando finalmente Piñeiro sí fue requerido para buscar el gol de campo, bien conseguido y así dejar un apretado 10-7 en favor de su equipo. Pero dejaron poco más de un minuto en el cronómetro y el ataque californiano por fin despertó de su letargo, incursionando hasta la posición necesaria para que Mevis consiguiera los tres puntos e igualar a 10 el score con la ventaja de que recibían primero en la segunda mitad.
Después de un primero y diez, los Carneros tuvieron que despejar la pelota en su primera intentona del tercer cuarto, si bien lograron encajonar a los Osos, quienes lograron salir de zona comprometida pero también terminaron sin conseguir mantener un avance más prolongado y patearon. El juego se tornó intensamente defensivo, recordando a los duelos de hace alguna décadas, al grado de que en el tercer cuarto ambos equipos se fueron en cero, entre avances escasos y jugadas que eran rápidamente controladas por el rival, incluyendo una intercepción a Williams por parte de Durant a medio campo que no fue aprovechada por el equipo de Los Ángeles, pateando casi de inmediato tras cumplir con el tres y fuera. Ya en el cuarto periodo, fueron los Carneros quienes montaron una larga ofensiva funcional para recorrer casi todo el campo y culminar con una carrera de Williams para poner el score 17-10 en favor de la visita con medio cuarto por jugarse.
Tomaron la pelota los Osos y empezaron a moverse rumbo al empate, hasta que fracasaron en cuarta oportunidad a pesar de haber estado con primero y gol en la yarda 5 del contrincante. Pero nunca hay que descartar al equipo de Chicago: todavía lograron detener con rapidez el ataque angelino y con poco menos de dos minutos empezaron a avanzar desde medio campo rumbo a la búsqueda del empate, mismo que lograron en tono dramático con un pase en angustia de Williams que Kmet logró atrapar ante la desorientación del defensivo, ya en cuarta oportunidad: otra vez, un milagro para los de la Ciudad de los Vientos.
Como no podía ser de otra forma, nos fuimos al tiempo extra y ahí los visitantes fueron detenidos, mientras que los de casa empezaban a avanzar, sabedores de que ya con un gol de campo ganaban; entonces vino el error: un mal pase del mariscal oso terminó en intercepción de Curl, cuando ya estaban en campo enemigo. De su yarda 22, los Carneros movieron la pelota lo suficiente para que Mevis, su robusto pateador, sentenciara el partido con atinada patada de 42 yardas y mandar a su equipo a la final de la conferencia. Del lado de los Osos, gran temporada y todo un futuro prometedor por delante, si continúan por ese camino.