Política

Cuba: más isla que nunca

No ha habido en el pasado, no hay, ni habrá nunca honor ni gloria para quien, en su afán de conseguir la victoria, decide matar a un pueblo de hambre.

Adolfo Hitler, en lugar de tomar Leningrado, decidió cercarla, experimentar y medir metódica y brutalmente, los efectos de la falta de alimentos sobre la población de la perla del Báltico. 872 días duró el sitio. Más de un millón de personas murieron de hambre y de frío. La ciudad no cayó en manos de los nazis y, a la postre, Hitler y su ejército fueron aniquilados.

Recuerdo hoy aquella tarde de hace 36 años cuando en la Plaza de la Revolución, allá en La Habana y justo por estos días, registré con mi cámara al hombro cuando Fidel Castro anunció a la multitud que lo escuchaba, el inminente fin de la Unión Soviética. Cuba, que desde 1962 sobrevivía sometida al bloqueo estadunidense, estaba a punto de quedarse sin su único apoyo. Tengo muy presente el silencio sepulcral de la plaza y la advertencia de Fidel; habría que prepararse para lo peor.

Un año después, y luego de registrar con la cámara los devastadores efectos del fin de la ayuda soviética y el inicio del llamado “periodo especial”, le hice una larga entrevista al Comandante: “¿Qué puede hacer Cuba, que es hoy más isla que nunca —le pregunté— para resistir? ¿Cómo puede un país tan pequeño —insistí— hacer frente a la mayor potencia de la tierra?”. “Lo importante —me respondió Fidel— no es el tamaño del país, es el tamaño de la idea”.

Donald Trump, emulando lo que hizo Hitler con Leningrado, está hoy decidido a matar de hambre a Cuba, a dejarla sin luz, sin movilidad, sin medicinas, sin esperanza. No ha tenido esta vez que desplegar fuerzas militares en torno a la isla. A punta de aranceles pretende impedir que otros países, y por razones humanitarias, le tiendan la mano. El golpe a Venezuela marcó el inicio de la fase final de este inhumano e ilegal proceso de estrangulamiento de un país soberano.

Permitir que esta vergonzosa victoria de la sinrazón y la fuerza se consume, que los Estados Unidos asfixien a Cuba, sería tanto como renunciar al principio que nos da sentido, a la idea —que inspira y mueve a México y a su Presidenta a luchar por todos los medios— de que todos los pueblos tienen el derecho inalienable a decidir libremente su propio destino y las naciones la obligación de auxiliar a quien tiene hambre. 


Google news logo
Síguenos en
Epigmenio Ibarra
  • Epigmenio Ibarra
  • Periodista y productor. Fundador de la prodcutora Argos. Corresponsal de guerra entre 1980 y 1990 / Escribe todos los miércoles su columna "Itinerarios"
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.