Política

La participación de niñas y mujeres en la ciencia

 

Mored
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El pasado 11 de febrero se conmemoró el Día de las Mujeres en la Ciencia y por ello conviene analizar algunos datos sobre la inserción y participación de las niñas y mujeres en los ámbitos académicos y profesionales, particularmente en las así llamadas por sus siglas en inglés “STEM” que refieren a Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas.

Si bien hoy en día el camino en estas áreas ofrece oportunidades y plataformas sólidas para las mujeres, sigue llamando la atención que sólo 9% de las adolescentes de 15 años en nuestro país quiera dedicarse a esta rama del saber y sólo 3 de cada 10 mujeres se desempeñen profesionalmente en el sector.

Según cifras de la UNESCO, sólo 30% de los investigadores universitarios son mujeres y el porcentaje de mujeres graduadas de un doctorado asciende a 44% comparado con los hombres.

Además, un análisis más específico demuestra que en el padrón de beneficiarios del Sistema Nacional de Investigadoras e Investigadores de la Secretaría de Ciencia, Humanidades y Tecnología e Innovación tampoco es parejo entre mujeres y hombres.

Hasta 2025 el porcentaje de mujeres se calcula en 40.4%, ni si quiera alcanzando la mitad del padrón; sin embargo, el dato más grave es que este porcentaje se reduce conforme se avanza de nivel en el sistema, quedando disminuido a sólo 20% para los niveles II, III y emérito, lo que deja en evidencia que el trabajo en materia de capacitación en perspectiva de género, aunque se ha fortalecido desde el 2018, aún está lejos de ser el idóneo.

Estas desigualdades evidentes obedecen a varios factores entre los que destacan:

1.- Los aún persistentes estereotipos de género que son creencias limitantes que se adjudican a una mujer o a un varón sólo por ser tales y que, históricamente, han ubicado a las mujeres profesionistas en áreas más humanísticas como la educación o bien en el rubro de las ciencias de los cuidados como la salud.

2.- Un sistema de cuidados inexistente que genera sobrecargas laborales a las niñas y a las mujeres hasta de siete horas al día más que el hombre. Esto se da desde los niveles de educación básica hasta los de educación superior

3.- Los ambientes laborales y académicos poco o nulamente flexibles en sus horarios, sin capacitación en perspectiva de género, en la creación y diseño de programas y planes de estudios, espacios seguros y libres de violencias hacia las mujeres, oportunidades de ascensos en sus carreras, poco reconocimiento y visibilidad a su trabajo y logros obtenidos y con brechas salariales aún marcadas.

4.- Los “techos de cristal” que impiden a las mujeres, de maneras muy sutiles y nunca declaradas acceder a puestos de mando o direcciones de mayor jerarquía, como el “tener disponibilidad para viajar” o para cubrir eventos “fuera de tiempo”.

5.- A la par del punto anterior, los “suelos pegajosos” que dificultan más el merecimiento de las mujeres, invisibilizan su esfuerzo y todo lo que hay detrás de su género (la maternidad, los cuidados del hogar y de la familia).

Es preciso reconocer que las mujeres han ido cobrando relevancia en la vida científica y en la generación del conocimiento y avance de la tecnología, que se ha ido generando más conciencia social sobre la posibilidad de conciliar vida y trabajo en los ambientes laborales y que el aporte de las mujeres en las ciencias no sólo es plausible sino que tiene el potencial de cambiar sistemas y romper estructuras de injustica epistémica

No obstante, aún falta mucho por hacer. Algunas estrategias que podemos echar a andar desde ahora incluyen:

1.- Educar sin estereotipos y romper las barreras del género como determinante para la vida y la profesión de las mujeres y los hombres.

2.- Facilitar y promover el acceso a programas, becas, estancias e industrias tecnológicas a las mujeres que sienten inquietud por dedicarse a la ciencia.

3.- Difundir la trayectoria, historia de vida y logros de mujeres que han marcado hitos importantes en la ciencia y, paralelamente, facilitar mentorías y redes de apoyo que incentiven la investigación realizada por niñas y mujeres que transforme el entorno y genere un beneficio para la sociedad.

La igualdad de género pasa por la equidad y si queremos cumplir la agenda 2030 en los 4 años que nos restan, hay que comenzar por sensibilizarnos con el tema para poder cambiarlo.

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Elizabeth de los Ríos Uriarte
  • Elizabeth de los Ríos Uriarte
  • Consultora en Bioética. Fundadora de SECOBIE
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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