Tirano: “Dicho de una persona que obtiene contra derecho el gobierno de un Estado, especialmente si lo rige sin justicia y a medida de su voluntad”, indica una de las definiciones. “Dicho de una persona que abusa de su poder, superioridad o fuerza en cualquier concepto o materia, o que, simplemente, del que impone ese poder y superioridad en grado extraordinario”, señala una segunda. Daniel Ortega es, entre otras cosas, un tirano.
El Chipote es una de las cárceles en donde se escriben los horrores de su régimen. Es el sitio donde someten, violentan y excluyen a opositores políticos. Wilfredo Miranda, del diario El País, publicó un reportaje en el cual consigna historias de este lugar. Narraciones que retratan, además de la tragedia de las víctimas, la descomposición de un hombre que luchó contra un dictador para llegar al poder y convertirse en uno de ellos.
Ayer Ortega juró —por cuarta vez consecutiva y quinta, hasta el momento—como presidente. Lo acompaña, nuevamente, su esposa Rosario Murillo. Se escuchó la condena democrática. Se quedó solo rodeado de aquellos que se identifican o lo justifican.
El secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, lo sabe. Como expresé, es un funcionario inteligente y avezado. Por ello, el domingo por la noche, la cancillería reculó y circuló que no enviaría a ningún representante a la toma de protesta. El gusto duró poco. A la mañanera siguiente, López Obrador señaló: “Vamos a ver si da tiempo que llegue… no queremos ser imprudentes. Nosotros no podemos hacer a un lado nuestra política de autodeterminación de los pueblos... no es el gobierno pasado que por quedar bien con otro expulsó al embajador de Corea del Norte”.
Las trágicas experiencias provocadas por las guerras y las dictaduras y el reconocimiento de los derechos humanos han transformado la manera en que las naciones se comprometen y se solidarizan entre sí. El control de convencionalidad y los estándares internacionales aceptados por México son ejemplo de ello.
Esto ha provocado un debate sobre conceptos como la no intervención o la autodeterminación —evocados erróneamente, por cierto, cuando se mal interpreta la doctrina Estrada de 1930.
AMLO no debería consentir, apoyar ni sumarse a las listas de tiranos.
Aquí entre nos
El presidente López Obrador informó que sí tiene covid. Le deseo pronta recuperación.
Elisa Alanís
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