En México, el Código Penal Federal no tipifica el delito de violencia de género. Lo que sí prevé, en el artículo 343 Bis, es el delito de “Violencia familiar”, que establece: “Comete el delito de violencia familiar quien lleve a cabo actos o conductas de dominio, control o agresión física, psicológica, patrimonial o económica, o sexual contra a alguna persona que se encuentre o haya estado unida por vínculo matrimonial, de parentesco, por consanguineidad, afinidad civil, concubinato o una relación de pareja dentro o fuera del domicilio familiar”.
En consecuencia, violencia familiar es violencia física, sexual, psicológica, económica o patrimonial contra una persona con quien exista o haya existido una relación de pareja, parentesco o convivencia. Su finalidad es proteger la integridad y desarrollo de las personas dentro del ambiente familiar.
La violencia de género, en cambio, es un concepto distinto. Se refiere a la violencia ejercida contra una persona por razón de género en un contexto de desigualdad, discriminación o relaciones de poder. Puede manifestarse por agresiones físicas, psicológicas, sexuales, económicas, patrimoniales u digitales.
Es indudable que la violencia contra las mujeres responde, en gran medida, a una histórica relación de desigualdad entre hombres y mujeres. Pero, ¿si en el Código Penal no hay un delito de violencia de género, cómo aparece entonces dicho delito?
En 1997 se incorpora al Código Penal en delito de violencia familiar. Y en 2007 se publica la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, en la cual aparece el delito de violencia de género.
Después, al relacionar dicha ley con los delitos de feminicidio, abuso sexual, violación, hostigamiento sexual, etc., que aparecen en el Código Penal, puede configurarse el delito de violencia de género.
Juzgar con perspectiva de género es una política jurídica impulsada por la ONU, con apoyo de diversos organismos internacionales: hoy, en un mar de subjetividad, determinar la existencia de violencia de género o violencia familiar parece un reto reservado a los dioses.