Política

Masculinidad del miedo

El Fearless Congress es la instrumentación de la religión para perpetuar el sistema patriarcal. La fe como argumento para la opresión de las mujeres y la superioridad jerárquica de los hombres. Irónicamente, pareciera el resultado del miedo de la pérdida de los privilegios de género ante el avance de la lucha feminista.

No es de extrañar que un evento como este haya elegido a Guadalajara como sede, donde hay más de 600 templos registrados en la Arquidiócesis en la zona metropolitana, y una activa comunidad antiderechos, es decir, que están en contra del reconocimiento de la población de la diversidad sexual y la elección reproductiva, y defiende los roles tradicionales de género.

El congreso de ultraderecha, con ponentes como Eduardo Verástegui y Jordan Peterson, se realizará en el Santuario de los Mártires, con un costo disfrazado de donación de entre 500 y 5 mil pesos. Perfecto para lucrar con el miedo de los miembros de la machósfera, dispuestos a abrir la cartera con tal de sentir un poco de recuperación del poder perdido ante el feminismo.

Y se puede o no estar de acuerdo con la realización del evento, eso es personal, pero no se debe ignorar la opacidad de los gobiernos de Jalisco, Guadalajara y Zapopan, que aparecían como patrocinadores hasta que la polémica se desató en las redes sociales. 

La controversia no solamente se enfoca en el destino de recursos públicos para intereses privados, sino que la decisión representa un atentado a la laicidad del Estado y expone la esencia patriarcal en la estructura de poder. Las políticas de igualdad, los múltiples conversatorios de marzo y la constante inauguración de Zonas Pulso de Vida quedaron reducidas a acciones y palabras vacías, porque no se puede hablar de igualdad de género y derechos de las mujeres cuando se apoya la conservación de los roles tradicionales. 

Sí, urge discutir la masculinidad, pero qué significa ser hombre hoy no puede ser lo mismo que ayer, y mucho menos que la respuesta esté basada en una doctrina que históricamente ha sometido a las mujeres a un rol de servicio y acompañamiento para ellos, e ignora su reconocimiento como personas independientes. Esa interpretación católica, de sometimiento y obediencia incondicional, es la que ha llevado a esta crisis de violencia contra ellas. No se puede ni se debe volver a eso si se quiere construir una sociedad segura y en paz, y tampoco tolerar gobiernos que actúen en contra de nuestras libertades. 


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Dora Raquel Núñez
  • Dora Raquel Núñez
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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