La Reserva Federal (Fed), el banco central de Estados Unidos, subió la semana pasada su tasa de interés en un cuarto de punto, a un rango de 3.75 a 4 por ciento. La decisión importa en México porque hace más difícil que Banxico siga bajando la suya al ritmo que podría necesitar una economía que está buscando crecer más.
La explicación comienza con la inflación en Estados Unidos. La Fed estima que cerrará 2026 en 3.7 por ciento, lejos de su meta de 2 por ciento. Subir la tasa encarece el crédito y hace más atractivo ahorrar; familias y empresas gastan menos y eso ayuda a contener los precios. El costo es que también enfría la economía. Estados Unidos puede asumirlo porque el crecimiento y el empleo siguen mostrando fortaleza.
La reacción de los mercados refuerza esa lectura. Después del anuncio subieron las tasas de corto plazo, más relacionadas con las decisiones de la Fed, mientras las de largo plazo bajaron. Los inversionistas parecen confiar en que actuar ahora ayudará a controlar la inflación más adelante.
En México, el punto de partida es distinto. Banxico mantiene su tasa en 6.50 por ciento y la economía necesita crecer más. Bajarla abarataría gradualmente el crédito y podría estimular la inversión. En otras circunstancias, habría razones para seguir recortando.
Pero el aumento de la Fed redujo el espacio para hacerlo. La diferencia entre las tasas de México y Estados Unidos se hizo menor. Esa brecha ayuda a que invertir en pesos resulte atractivo frente a hacerlo en dólares. Reducirla todavía más podría aumentar la presión sobre el tipo de cambio.
A eso se suma que la inflación mexicana tampoco está resuelta. La subyacente, que elimina los precios más volátiles y permite observar mejor la tendencia, se mantiene cerca de 4 por ciento. Un peso más débil podría encarecer importaciones e insumos y dificultar el regreso a la meta de 3 por ciento.
Así se entiende lo que probablemente veremos este jueves. El mercado espera que Banxico mantenga la tasa de interés en 6.50 por ciento. Mantenerla implica prolongar el costo del crédito para familias y empresas, pero hoy los riesgos de recortar parecen pesar más que el impulso que una tasa menor podría darle a la economía.
La pausa no cancela futuros recortes; compra tiempo para ver qué ocurre con la inflación y el peso. La Fed acaba de recordar que bajar tasas antes de haber controlado los precios puede obligar después a volver a subirlas. Para Banxico, esperar ahora puede resultar menos costoso que corregir después.
Bajar puede esperar La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) informó que la economía mexicana creció 1.4 por ciento del primero al segundo trimestre de 2026, sólo ligeramente detrás de India dentro del G20, y por encima de Indonesia, Turquía, China, Canadá y Estados Unidos.