Yo llegué a Hidalgo hace 22 años, proveniente del Distrito Federal, en aquel entonces llegue a estar tierras por invitación de un amigo, me vine para trabajar y comenzar a forjar un futuro, tenía 23 años.
Hoy tengo una familia, tres hijos nacidos en estas tierras y un trabajo que me permite vivir dignamente, curiosamente hasta hace poco, en una reunión al norte del País cuando me preguntaron de donde era, contesté que vivía en Pachuca pero que era oriundo del Distrito Federal, al enterarse de los años que llevaba por estas tierras de plano me dijeron que ya era más hidalguense que el paste.
Su respuesta me dejo pensando, pareciera que quería seguir unido a un pasado que ya no era, reflexioné y en verdad una epifanía se me presentó, me di cuenta que era tiempo de aceptar que si bien no nací en esta tierra, le pertenecía, era ya parte de ella y que más de la mitad de mi vida ya me había visto crecer, caray hasta le voy (si no juega contra el equipo de mis amores) a los Tuzos y presumo a los que llegan a visitarme nuestro flamante “Tuzobús”.
Como mi historia, muchas se entretejen sobre todo en esta nuestra ciudad y sus alrededores, ejemplo claro es Real del Monte con toda su descendencia Inglesa, o las familias españolas asentadas en esta tierra y ni que decir de todos los árabes que llegaron dos o tres generaciones atrás en busca de fortuna y que hoy sus hijos y nietos son los que viven en Pachuca.
Traigo a colación este breve anecdotario porque ayer se celebró a nivel mundial el día internacional del migrante y como bien reza el dicho, todos incluido quizás usted, todos somos migrantes.
Se denomina migrante a un individuo que se desplaza de una zona geográfica a otra, pudiendo ser de país a país o bien dentro de un mismo territorio nacional, los motivos por los que lo hace son muy variados aunque generalmente es por buscar algo mejor; esta situación conlleva en él o ella, un cambio en sus costumbres y una adaptación al lugar donde llega.
El migrante puede llegar para quedarse (como es mi caso) y nunca volver al lugar de origen, otros más bien viajan solo para permanecer un tiempo, hacer algo de fortuna y después regresar a la tierra que los vio nacer, de estos últimos son de los que más se habla, sobre todo porque se mueven de sociedades con niveles de vida bajos, hacia sociedades con mejores posibilidades de desarrollo.
Hidalgo es un ejemplo vivo de lo anterior, su comunidad asentada en los Estados Unidos es enorme, tan grande es que el Gobierno del Estado tiene una Dirección General de Atención al Migrante, ex profeso colocada para ayudar a las familias de los que se quedan en el trámite de papeles, en apoyos económicos y cuando hay, en administrar sus remesas para que sean en beneficio de su comunidad.
Migrar es tanto opcional como obligatorio, dependiendo la situación de vida, porque así como se van nuestros paisanos, miles de centro americanos también llegan a México con la ilusión de llegar más al norte, aunque muchos terminan por quedarse entre nosotros y así como los gringos llaman al mexicano “ilegal”, nosotros también hacemos lo propio con la gente de los países del Sur que se internan en nuestras tierras.
Es triste pero los vemos y también los llamamos “ilegales”, como si algún ser humano, por sí mismo, pudiera estar fuera de las leyes solo por ser un humano, cuando es precisamente esa condición (la de humanidad) la que debería fundamentar toda ley universal.
Migramos desde el origen de nuestros tiempos, todas las grandes civilizaciones son el resultado del flujo de seres humanos que se mueven de un lugar a otro y muchos, son los que un día alcanzan el punto de no retorno y jugando con su destino deciden asentarse en un lugar, para forjar una familia, un patrimonio y un futuro.
Somos ciudadanos del mundo, la transición de migrantes siempre existirá, a muchos les tocó la suerte de nacer en esta tierra del Maguey y el Pulque, otros como un servidor llegamos para tomar lo que nos da.
Así que es tiempo que vayamos revalorando a esta palabra y a la persona a la que se la asignamos, no tratemos de “ilegales” a aquellos que en muchos casos no tienen otra opción más que migrar, y valoremos a los que por decisión propia arriesgaron lo que tenían para probar su suerte en un nuevo lugar, porque gracias a ellos mucho del desarrollo de esas ciudades se ha podido dar.
Que pase un excelente fin.
dacc_cardenas@yahoo.com.mx