La decisión del gobierno de Hidalgo de asumir por completo la operación del Tuzobús y sacar del tablero a los concesionarios no es un giro menor mi estimado lector, es la confesión pública de que el modelo concesionado ya no dio para más.
Tras años de concesiones temporales, problemas financieros, quejas ciudadanas y un servicio que se volvió sinónimo de espera, saturación e incertidumbre, Don Menchaca anunció que, con la llegada de nuevas unidades en mayo, el sistema quedará bajo control total del gobierno, esto no es cosa menor, es la reacción más que obvia ante los hechos presentados, es decir: incapacidad operativa de quienes estaban haciendose cargo.
Los datos hasta el momento son fríos y duros, por lo menos en la última semana se informó que usuarios han reportado esperas de hasta una hora, recorridos con retrasos constantes y unidades saturadas. Además que el sistema llegó a operar en el pasadoapenas a la mitad de su capacidad, dada la cantidad de unidades inservibles.
Para nosotros como sociedad, que el Gobierno de Hidalgo tome el control puede ser una buena noticia, pero creame que no una garantía automática. La ventaja inmediata es clara: si el gobierno concentra flota, operación y responsabilidad, se acaba el cómodo juego de aventarse la culpa entre concesionario y autoridad.
Pero el Estado también está comprando riesgo político. La renta de 80 unidades para fortalecer el sistema implicó un contrato por más de 662 millones de pesos, dentro de un paqueteamplio de arrendamiento que supera los 962 millones para el Tuzobús y seguridad pública, es decir mucho dinero para rescatar este sistema de transporte. Con nuestro gobierno como operador total, ya no podrá esconderse detrás de los concesionarios: cada retraso, cada falla mecánica, cada abuso le van a caer directo en su ventanilla, así que gobernar el Tuzobús no será sólo mover camiones; será recuperar credibilidad de todos los que han regresado a la rutas tradicionales de transporte.
Espero en verdad que quien manda en Plaza Juárez logre convertir un sistema parchado en un servicio digno, para corregir esta vieja herida de la movilidad pachuqueña. Tema de otras columnas por supuesto, sera ver ahora qué haran todos aquellos líderes que formaban parte de las empresas que manejaban ese negocio, porque le aseguro que calladitos no se van a quedar.