En Pachuca querido lector cuando se habla de transporte público, muchas opciones no hay, y más allá de elegir comodidad se acepta lo que circula. El accidente del pasado 20 de mayo sobre el boulevar Minero, donde hasta un muerto hubo, es la consecuencia obvia de una normalidad que ya raya en lo surrealista: combis saturadas, operadores presionados por el tiempo y por hacer dinero, usuarios apretados dentro de las unidades y una autoridad que pareciera mirar el problema desde la lejanía.
La combi en cuestión viajaba con sobrecupo lo que, para los que usamos ese medio en la capital, resulta cotidiano y hasta normal, el operador lo permite y el pasajero lo acepta; este problema no nació ayer, entre enero y marzo de este año, al menos 45 percances viales involucraron a unidades de servicio público convencional, un accidente casi cada dos días, esto no es cosa menor creame.
Además apenas este mes se confirmó el incremento del pasaje de 10 a 12 pesos en la mayoría de las rutas, un ajuste del 20 por ciento que, según la autoridad porque ya era necesario, la verdad es que ningún aumento puede justificarse si no viene acompañado de una mejora real, verificable y obligatoria del servicio.
Porque cobrar más sin garantizar unidades en buen estado, respeto al cupo permitido, capacitación de operadores, seguros vigentes y sanciones que sean ejemplares, nuestro sistema seguirá viviendo en la precariedad. Ya sé que el gobierno tiene activo su operativo de “transporte seguro” y lo ha estado llevando a acabo, pero si después de aplicarlo una combi puede seguir circulando con sobrecupo y terminar en una tragedia como la ocurrida, entonces la vigilancia no esta llegando a la raíz del problema.
¿Cuántas advertencias más necesita Pachuca para aceptar que su transporte colectivo opera al borde del desastre? Y es que no podemos seguir operando bajo la lógica de “todavía cabe uno más”, en una ciudad que quiere moverse al futuro, la movilidad no puede seguir oliendo a permiso viejo, a tolerancia política o hasta corrupción mal habida. La capital merece combis que transporten personas reales, no bultos que sean solo monedas para los dueños de rutas, en fin, ya viene el mundial.