Política

Chilenos invaden Guadalajara: nos duelen igual, nos brillan igual

Hay algo en el cine chileno que se siente como casa. No sé si será la cordillera, la pena bien contada o esa manera de reírse con el desastre. Pero cuando uno ve una película de Larraín, de Lelio o de Alberdi, entiende que allí no solo hay oficio: hay emoción y corazón de fondo.

Por eso el FICG 41 hizo bien en traer a Chile como Invitado de Honor. No por protocolo, sino por necesidad. Porque los chilenos hoy nos están dando cátedra de cómo contar heridas sin hacer teatro, y de cómo mirar al mundo sin dejar de mirarse al espejo roto de su propia casa.

*Tres chilenos, tres maneras de abrazar*

Pablo Larraín agarra a una mujer histórica, la encuadra en close up y no la suelta hasta que tiembla. Hizo llorar con Natalie Portman, con Kristen Stewart, y ahora con Angelina Jolie en “María”. Sus películas son como un abrazo incómodo: duelen, pero no quieres que terminen.

Sebastián Lelio, en cambio, susurra. Toma la identidad, la fe, el deseo, y los cocina a fuego lento. “Una mujer fantástica” nos hizo entender que la dignidad no se pide: se camina. Y nos la creímos, toditita.

Y Maite Alberdi… ay, Maite. Ella nos enseñó que un abuelo espía en un asilo: “El agente topo”puede ser más conmovedor que cualquier drama con presupuesto. Y que el amor en tiempos de Alzheimer (“La memoria infinita”) se parece mucho a lo que todos quisiéramos vivir: fiel, frágil, enorme. Que sus documentales hayan llegado al Oscar no es casualidad: es que el mundo, al fin, entendió que la ternura también es información.

Pero lo más bonito de esta invasión pacífica que vivirá Guadalajara no está solo en los grandes. Está en los chicos. Esos directores que todavía cargan su propio cable y toman café con leche en la sala de edición.

Gabriela Pena, Picho García, Juan Pablo Sallato. Gente que aprendió de los maestros a no tener miedo, pero que le quitó lo solemne. Hablan de soledad, de migrar al lado de casa, de querer a quien no debían. Y lo hacen con una frescura que en Jalisco “reconocemos al tiro”: la misma de los que crecimos en barrio, con pocas luces pero muchas ganas.

Así que cuando veas en la cartelera de la siguiente edición del FUCG a Larraín, Lelio, Alberdi, y todos los que vienen detrás–, no pienses en un país lejano. Piensa en un vecino que te presta el hombro. Que te cuenta su pena y, sin querer, te alivia la tuya.

Chile no vendrá de visita al FICG. Chile se quedará un rato en Guadalajara, a tomar tequila, a sentarse en el borde de la banqueta y mostrar como “se hace cine con las tripas". Y nosotros, tapatíos, nos dedicáremos a aplaudir… y a agradecer la visita.


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Daniela Nuño
  • Daniela Nuño
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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