Negocios

Agencia, competencia y motivación. ¿Por qué fallan los liderazgos?

Como parte de mis hábitos de desarrollo profesional (en este caso, el de leer), hace unos días me topé con un concepto que, de manera casual, ya he manejado en mis sesiones y cursos al desarrollar el tema de Gestión. No de la misma manera, pero bajo las mismas premisas. Este concepto es: Agencia.

Y aquí te va la crónica del hallazgo: en una parte del libro Bull Shit Jobs, de David Graeber -donde cuestiona la existencia de ciertos puestos de trabajo que no aportan nada significativo a procesos primordiales de una organización, y cómo esto genera una gran frustración e insatisfacción en la personas- se menciona una frase del psicólogo alemán Karl Groos (acuñada en 1901, por cierto) que describe la satisfacción que experimentamos al comprobar que nuestras acciones producen un efecto predecible en el entorno: El Placer de Ser la Causa.

Y aquí es donde empecé a preguntarme: ¿Entonces, es por ello que algunos colaboradores siempre están dispuestos a realizar cosas nuevas? ¿Y esa disposición, es inherente a ella/él, es aprendida, y es consecuencia del entorno? ¿El estilo de liderazgo que recibe, le refuerza esa disposición, o es ya la “configuración de su chip”? Luego, empecé a debrayar y a concatenar conceptos, ¿esto se debe a la motivación personal, al compromiso asumido, o al proceso formativo previo…?

Rascándole un poco más, me topé con Albert Bandura (1925-2021) psicólogo ucraniano-canadiense, figura clave en la psicología cognitiva y el conductismo, y famoso por la Teoría del Aprendizaje Social que, entre sus premisas, establece el concepto de Agencia y la define como la facultad de las personas para influir intencionalmente en su propio funcionamiento y en las circunstancias de su vida.

No es innata, no… depende (más o menos) de haberse desarrollado en entornos propicios, de haber creado un sistema de creencias y expectativas motivante, consecuencia de recibir refuerzos positivos, y (definitivamente) de que el hámster mental le gire chido para procesar, analizar y utilizar la información de su entorno.

Y aquí es donde, como decía un amigo ganadero, separamos las preñadas de las paridas. Podrás entender ahora que, si bien una persona cuenta con un buen nivel de agencia -y por ello no requiere tanta supervisión- hay otros que, careciendo de este factor, necesitan más acompañamiento, tipo “liderazgo instruccional”; no es que sean incompetentes, les falta encuadre motivacional.

El liderazgo falla cuando tratas a todos por igual. Potenciar la agencia es activar un estilo de gestión que desarrolle autonomía, y no sólo acumule “horas pompi”, seee…

Entonces, ¿le echamos una revisada a tu liderazgo?


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Chucho Meza
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Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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