Política

La justicia alcanza a Silicon Valley

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  • La justicia alcanza a Silicon Valley
  • Carlos Iván Moreno Arellano

Durante años, las grandes plataformas digitales vivieron en una especie de excepcionalidad jurídica. Un mundo donde todo estaba permitido… salvo responsabilizarlas. Ese mundo empieza a resquebrajarse.

El tema no es menor. Durante décadas, el principio de inmunidad -derivado de la famosa Section 230 del “Communications Decency Act” de 1996- les dio a las plataformas un amplio fuero: no ser responsables de lo que publican los usuarios. Actores con poder editorial, pero sin responsabilidad editorial.

La discusión que Jonathan Haidt, autor de “La Generación Ansiosa”, ha impulsado sobre los daños de las redes sociales en niñas, niños y adolescentes, ha cruzado una frontera: de la arena académica y mediática a la judicial. El argumento central de Haidt, que durante años fue tachado de alarmista, se ha ido robusteciendo: las redes no son neutrales. Son sistemas diseñados para capturar atención, utilizando principios conductuales cercanos a los de las máquinas tragamonedas.

El punto de quiebre no es ideológico ni político, sino fáctico: ¿las plataformas sabían que sus productos eran adictivos? ¿Diseñaron deliberadamente mecanismos para maximizar el tiempo de uso? ¿Ignoraron -o incluso ocultaron- evidencia de daño? Las respuestas empiezan a fluir en las cortes de EEUU.

En una serie de fallos que marcan un punto de inflexión, jurados en Estados Unidos han comenzado a establecer responsabilidad directa de las plataformas digitales por el daño a menores. En Los Ángeles, Meta y YouTube fueron declaradas culpables de generar adicción mediante diseños negligentes que fomentan la dependencia, mientras que en Nuevo México un jurado concluyó que Meta creó plataformas inseguras para menores que incluso facilitaron su explotación. Ambas empresas deberán pagar multas millonarias. Esto apenas comienza.

Durante más de una década, las plataformas operaron como laboratorios de comportamiento humano a escala masiva. La infancia fue el experimento. La atención, el insumo. Y el negocio, la adicción.

Es un cambio de época. Las grandes corporaciones digitales entran a un terreno desconocido: el de la rendición de cuentas. En gran medida, gracias al reclamo de madres y padres que, con las fotos de sus hijos en la mano, dieron la cara por toda una generación. 


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Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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