Política

¿Es deber universitario formar mejores personas?

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  • ¿Es deber universitario formar mejores personas?
  • Carlos Iván Moreno Arellano

Con esa pregunta abro cada semestre mis clases. Primero hay sorpresa. Algunas sonrisas, como si la respuesta fuera obvia. Luego debate. La mayoría sostiene que formar mejores personas corresponde a la familia, al ámbito privado. La universidad, dicen, debe limitarse a ofrecer herramientas que cada quien emplee bajo criterio individual.

La pregunta importa, y no es nueva. En 2009, tras la crisis financiera, las miradas se dirigieron hacia las escuelas de negocios. ¿Cómo era posible que instituciones de élite hubieran formado a los arquitectos de un colapso que devastó empleos y ahorros? El problema no era técnico; era moral.

Michael Sandel ha advertido cómo la narrativa meritocrática en la universidad no sólo selecciona, jerarquiza. Alimenta la idea de que el éxito es prueba de virtud y el fracaso es responsabilidad individual. El mito de que “el pobre es pobre porque quiere”. En ese marco, “ser mejor persona” deja de significar mayor conciencia ética y pasa a significar ser superior al otro. Se fragmenta lo común: donde todo es competencia, solo hay rivales.

Reducir la educación a proveeduría de competencias vacía su sentido histórico. La universidad nació como comunidad que deliberaba sobre las grandes preguntas: ¿qué es la justicia?, ¿qué nos debemos unos a otros?, ¿qué significa vivir bien? No sólo capacitación profesional, sino formación intelectual con brujula moral.

Necesitamos ingenieros, programadores, médicos y abogados rigurosos, por supuesto. Pero también profesionales capaces de preguntarse para qué y para quién ejercen su oficio. La neutralidad técnica es una ilusión cómoda. Formar mejores personas no es adoctrinar: es cultivar empatía, pensamiento crítico y responsabilidad pública. Es comprender que el talento no es sólo mérito individual, sino también circunstancia y oportunidad.

Frente a los hechos de violencia que hemos vivido recientemente, la pregunta deja de ser sólo un recurso didáctico. Ante la barbarie está la empatía, el cuidado del otro, la responsabilidad compartida. Sin embargo, pareciera que el ritmo actual nos ha obligado a desplazar esas discusiones para centrarnos en lo técnico y en la empleabilidad. Y sí, hoy más que nunca, es deber universitario formar mejores personas, mejores ciudadanos. 


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Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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