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El progreso, según Davos

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  • Carlos Iván Moreno Arellano

El progreso se logra cuando los grupos más desfavorecidos mejoran su nivel de vida; cuando tienen más oportunidades. En ausencia de lo anterior no hay desarrollo, hay solo acumulación. John Rawls lo planteo en su “principio de diferencia”: las desigualdades sociales y económicas solo son aceptables si mejoran la situación de quienes están peor. Esa es la vara con la que, según el filósofo, habría que medir cualquier promesa progresista. 

En ese contexto, el optimismo de Davos es revelador. Ante decenas de jefes de Estado y cientos de líderes empresariales, la inteligencia artificial fue presentada como motor de prosperidad compartida. Se perderán empleos, sí, pero surgirán muchos más. Esta nueva revolución beneficiará a las bases trabajadoras. La tecnología, se dijo, elevará salarios de fontaneros, electricistas o enfermeros. Incluso los despidos recientes, aseguraron, nada tienen que ver con la IA. Desde la élite y el privilegio, el futuro luce prometedor.

El problema es el contraste con la realidad. Oxfam lo documenta en su Reporte sobre la desigualdad 2026: desde 2015 la pobreza global dejó de reducirse. La inseguridad alimentaria aumentó 40%. Hoy, casi la mitad de la población mundial vive en la precariedad. Mientras el discurso del progreso se afina en un resort suizo, para miles de millones el futuro luce desolador. 

La ironía de Davos es evidente. Las 12 personas más acaudaladas del planeta concentran más riqueza que la mitad más pobre. Los seis primeros de la lista son dueños de grandes tecnológicas estadounidenses y acumulan, juntos, cerca de 2 billones de dólares. Una cifra que supera al PIB de México.

Tal acumulación es difícil siquiera de imaginar. Aquí va un cálculo de servilleta para tratar de ilustrarlo: si los seis más ricos gastarán 100 millones de dólares al año, tardarían 19,000 años en agotar su fortuna. Es absurdo, y también obsceno.

Y en el centro de esa bonanza está, precisamente, la inteligencia artificial. Forbes registró que, tan solo en 2025, diez billonarios incrementaron su fortuna en 730 mil millones de dólares. Siete de ellos, directamente ligados al negocio de la IA. La tecnología acelera la desigualdad, no la justicia. El Foro de Davos, que celebra el progreso, debería también preguntarse qué entiende por él.


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Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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