Política

El futbol en los tiempos del cólera

El título de la novela de García Márquez es una metáfora que puede entenderse como que el amor sobrevive a pesar de los tiempos aciagos, de la enfermedad, de la vejez o de la muerte. El fervor mundialista y futbolero no nos llega en tiempos del cólera pero sí en tiempos convulsos para el entorno sociopolítico que ha hecho de la desesperanza un modo de vivir. Pareciera imposible contagiarse de esperanza por una selección mundialista.

Recientemente circuló en redes sociales un video de un entrevistador afuera del estadio de Ciudad Universitaria previo a la final entre Cruz Azul y Pumas, le preguntó a varios aficionados, ¿qué preferían?, si ver a su equipo campeón o que se encontraran a todos los desaparecidos, solo una mujer contestó decididamente que prefería que se encontraran a todos los desaparecidos; los demás, con cierta dosis de sensibilidad señalaron que solo por ese día preferían a su equipo campeón. ¿Es posible tomar un respiro y disfrutar el fútbol en los tiempos que corren?

Galeano, el escritor sensible a las injusticias y futbolero podría dar unas pistas: “el fútbol y la patria están siempre atados; y con frecuencia los políticos y los dictadores especulan con esos vínculos de identidad”. Las naciones, con sus problemas, encuentran en las actividades sociales y culturales un respiro de la realidad, las selecciones nacionales se vinculan directamente con la identidad nacional. La selección mexicana, esos héroes numerados, los nuestros, los once de la tribu que describe Villoro cargarán con el ánimo de una gran parte de la población. Las y los intelectuales quisieran que ese ánimo se trasladara a las causas políticas y a la defensa de los derechos; creando puentes que el futbol, la mayoría de las veces, ha sido incapaz de construir, aunque ha habido otras donde sí: abonó a mejores sociedades, la democracia corinthiana en Brasil, el St. Pauli en Alemania entre muchas otras anécdotas donde el futbol fue antídoto para la violencia y construyó espacios de paz; aunque también hay historias donde fue utilizado como propaganda para dictaduras. 

“¿En qué se parece el fútbol a Dios? En la devoción que le tienen muchos creyentes y en la desconfianza que le tienen muchos intelectuales”, sentencia Galeano, el jueves inicia un respiro de la sociedad mexicana donde se nos permite ser optimista racional, sin olvidar los problemas del país, pero con esa esperanza renovable que da el futbol cada 90 minutos, cada cuatro años. Se permite gozar. Aunque sea 39 días, para empezar.


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Carlos Aguirre
  • Carlos Aguirre
  • Consejero electoral del IEPC Jalisco
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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