Política

El asesinato considerado como oportunidad

  • Columna de Bruce Swansey
  • El asesinato considerado como oportunidad
  • Bruce Swansey

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Los vecinos temerosos cierran sus casas a piedra y lodo. Los forzudos en esteroides abarrotan la calle en la que ordinariamente no pasa nada. Se arremolinan en nombre de la libertad y la justicia. Cada uno es réplica de Fortinbrás, pero se creen únicos y al mismo tiempo vinculados desde el tuétano mismo de su alfa masculinidad con la cruzada contra el peligro racial. Intentan secuestrar el país afirmándose como los herederos naturales de San Jorge. Hoy como en la leyenda, hay que aplastar al dragón que hoy tiene cara de inmigrante de India. Del Punjabi más precisamente.

El asesinato el 3 de diciembre de 2025 de Henry Nowak a manos de Vickrum Digwa en Southampton, ha provocado una crisis de seguridad pública en el Reino Unido (RU). La extrema derecha ha explotado la muerte de Nowak, estudiante de 18 años, para atizar la xenofobia y el racismo alimentado por los “influencers” de la machosfera en conjunto con Reform UK, Restore, un partido embrionario a la derecha de la derecha, y otros estados de ánimo exaltado.

El odio y la división sociales como reacción justiciera no en nombre de la justicia sino de la venganza.

“Ira heladamente incandescente”, declara retóricamente Nigel Farage en un momento de inspiración con el que desea cubrirse las espaldas de Restore, una roncha aspirante a robarle los electores prejurásicos y que, dada la volatilidad del electorado, puede ganar tracción. Farage, cuya cuenta personal se ha hinchado con millones de cripto esterlinas, alienta los estallidos de violencia contra los ciudadanos que no cumplen con el colorímetro definido como oriundo.

Quienes imaginaron el Apocalipsis no concibieron al jinete de la machosfera. Vino en forma de los hermanitos Tate, mestizos acomplejados que tratan de compensar su sentimiento de inferioridad con el aumento neumático de bíceps, muslos y glúteos, auténticos pavos de doble pechuga. Junto con ellos Tommy Robinson, cuyo nombre real es Stephen Yaxley, salen a la calle amedrentando a la población y a la misma policía que se retira dejando la calle libre a los energúmenos en búsqueda de víctimas a quienes linchar. Deben sentirse la reencarnación de los héroes de Agincourt, un momento de gloria vale más que una vida de humillación. Porque lo que estos muchachos quieren en verdad es desquitarse.

Empresarios egregios como Elon Musk afirman que los blancos son las víctimas actuales del racismo y de un reemplazo étnico que está en marcha mediante la inmigración. Al otro lado del Atlántico J. D. Vance repite lo que el factor naranja declaró acerca de la erosión de los valores y la identidad de Europa debido a la incapacidad para detener la inmigración.

“Europa muere como Henri Nowak”, afirma el cachetón, “y es por ello que debemos defender Occidente, nuestro país, nuestra familia”.

Keir Starmer, el primer ministro, ha declarado que esas opiniones no son bienvenidas. Si antes Sir Keir cortejaba la corte esperpéntica del factor naranja, ahora señala una distancia crítica contra lo que llama “interferencias en nuestra democracia”.

A ninguno de los indignados que se arroga con la posesión de Occidente, patria y familia, le importa un cacahuate la tragedia de un padre que pidió no se usara la muerte de su hijo para alimentar la discordia que ya desgarra el RU en un momento radicalmente polarizado. Al contrario de sus deseos, la tragedia de la familia Nowak se utiliza para desahogar el rencor social, la frustración de no tener aquello a lo que se está convencido de tener derecho sólo por ser blanco. Se trata de una reacción algorítmica que articula individuos en busca de una causa que los redima de la estrechez de sus circunstancias mermadas desde que el thatcherismo los convirtiera en los olvidados del RU, que recibirían el golpe de gracia con el desastre financiero del 2008.

Desde entonces el rencor ha ido acumulándose y las redes sociales lo multiplican porque los chat box se alimentan mediante lo que cada individuo descarga. La regurgitación añade oprobio, justifica la violencia y articula la acción de una extrema derecha cada vez más organizada a través de las redes, que además les otorgan un prestigio antes inexistente.

La policía es uno de los blancos de los vengadores porque cuando en diciembre del año pasado acudió al lugar de los hechos, mientras era esposado, Nowak advirtió que había sido acuchillado.

“No lo creo mano”, le contestó el policía.

Estas ocurrencias han recrudecido convirtiendo los puñales en un arma que ya supone una auténtica emergencia nacional.

Nowak murió poco después víctima del ataque de Digwa que quiso justificar su violencia aduciendo haber sido insultado. Mientras que el herido era esposado, el asesino permaneció libre. La comunidad Sikh a la que pertenece ha condenado su acción y sus miembros procuran pasar desapercibidos. Cualquiera que no sea aborigen desde los tiempos de Æthelstan tiene motivos para ocultarse.

La conducta de la policía dio motivo para la acusación de sostener un sistema doble. No la misma para todos, distinta según quien sea la víctima. Según los justicieros las fuerzas del orden favorecen al victimario.

“Las vidas de los blancos valen tanto como las de los negros”, clama Farage instigando a los órdagos.

‘Basta de discriminación contra los blancos’, vocifera Tommy Robinson.

Ante la acusación de que la policía favorece a los inmigrantes, Starmer señaló que “nuestra policía no favorece ni teme a nadie”.

Lo que eran estallidos xenófobos hasta hace poco se han transformado en un ataque contra la civilización.

Al término del zafarrancho los vecinos se asomaron todavía azorados para examinar los destrozos que las huestes justicieras causaron. La calle está sembrada de desperdicios. Ventanas rotas, coches estropeados, familias estremecidas que vieron volar piedras, botes de basura, pedazos de cercas, lumbreras que temieron incendiarían sus hogares. Tal es el precio de lo que según los justicieros es la libertad de expresión y la defensa de patria y familia. ¿Hace falta recordar el síndrome 1933?


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Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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