Cultura

No me olviden

No fui amigo de Luis González de Alba, pero lo siento cercano por el movimiento estudiantil del 68. No solo a él, todos, pero Luis era gay y eso me ligaba más. Jamás coincidimos en la lucha por los derechos homosexuales, hasta la aparición del sida, en los 80. Trabajamos en la conformación de la Fundación Mexicana para la Lucha contra el Sida. Hasta ahí.

Después, un día, una llamada —y comida— de Ángeles Mastretta, me conminó a publicarle un libro. Fui a firmar el contrato a un hospital de Guadalajara. El autor de Los días y los años pesaba 39 kilos y estaba en riesgo de muerte, por el VIH. Su madre aún vivía, estaba a su lado. La compasión me llevó a ser su editor. Cuando el libro se publicó le molestaron erratas en la edición de El sol de la tarde. Una carta decía que o lo sacaba del mercado o me demandaba. La editorial decidió retirarlo y regresarle sus derechos.

Empezó a decir cosas contra mí. “Te lo dije”, me comentó Carlos Monsiváis, a quien justo le había dicho que iba a publicar a Luis, y no hice caso a la advertencia. Tuvo razón. Nunca contesté sus sátiras a mi persona en varios artículos publicados. Preferí callar. Lo seguía admirando por el 68.

No tengo opinión contra Luis González de Alba, la persona, sí con el articulista que defendió la pederastia, que se asume misógino o al menos así lo ven las feministas, o peor, que vociferó contra el propio movimiento estudiantil, o los 43. Hizo dinero con los bares gay. Qué bueno. No veo en las cantinas la batalla en la lucha contra la homofobia. Ni El Taller, ni El Nueve de Henri Donadieu son movimiento. Eran empresas, sí, que apoyaban la causa gay. Pero hasta ahí.

Ya me callo, porque ahora me acusan de que en mi libro El clóset de cristal no menciono a Luis González de Alba. No, porque, insisto: nunca coincidimos en el movimiento gay. Mi libro es de testigo, no de oídas. Seguro me hubiera corregido. Por qué arriesgarme.

Lamento su muerte el 2 de octubre —como para decirnos “no me olviden”—. Como líder del movimiento, mis respetos. Pero por sus libros nadie lo recordará. Triste. La literatura es muy cruel.

Lean bien su última columna: se fue enojado.

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Braulio Peralta
  • Braulio Peralta
  • juanamoza@gmail.com
  • Periodista, ensayista y editor. Autor de Otros nombres del arcoíris, El poeta en su tierra, diálogos con Octavio Paz, De un mundo raro, un libro de crónicas de sus personales viajes como corresponsal en España, y El clóset de cristal. Publica todos los lunes su columna La letra desobediente.
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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