Por medio de la comida rendimos tributo a los primeros héroes nacionales; podremos no decorar nuestros hogares, vestir de manera alusiva o portar algún emblema nacional, pero definitivamente la mesa será un punto neurálgico de nuestro sentir hacia la historia de la patria. Pero, de igual manera, por medio de la mesa podemos indagar nuestro origen, el contacto con el exterior y como hemos enriquecido a aquello que llamamos cocina mexicana.
Para ejemplificar lo antes dicho comenzaremos viajando al Mar Mediterráneo, en lo que hoy conocemos como Líbano, en dicho espacio se desarrolló la civilización fenicia, los cuales basarían su alimentación en productos del mar; legumbres como lentejas, garbanzos, habas, etc.; carne de corderos, animales de corral, bueyes, entre otros; verduras tales como ajo, cebollas, puerros, pepinos y calabaza, al igual que frutas como el dátil, higo y granada, este último oriundo de estas tierras y símbolo de fertilidad e infaltable en el chile en nogada. Tras miles de años, sucesores de esta civilización se asentaron en el actual Túnez y se les conoció como cartagineses, los cuales llegaron a tierras de Europa, como España.
Continuando con este platillo tricolor, el consumo de carne molida especiada y agridulce nos traslada a épocas más recientes, a la Edad Media, específicamente con los Bizantinos, civilización descendiente de los romanos instalada en Constantinopla, en donde convergieron dos mundos, los sabores de Oriente con los de Occidente, con carnes molidas condimentadas y la aplicación de elementos dulces, dando por resultado picadillos agridulces.
La Junglas Regia, o nogal, del cual obtenemos la nuez de Castilla, tiene un origen no español sino americano, específicamente del norte del país y sur de Estados Unidos. El mote "castilla" pudo darse por su comercialización y utilización en aquella región española. La aplicación en una salsa, si pudo ser influenciado por la gastronomía europea, pues desde épocas anteriores a Cristo diversas semillas y cereales eran molidos con leche o agua hasta formar una crema o especie de potaje, y endulzados con miel.
Finalmente, el chile poblano, fue es y será parte fundamental de la alimentación no sólo mexicana sino americana, pues en diversas regiones en consumido. Con el poderío concentrado por parte de la iglesia Católica Apostólica Romana las influencias culturales no se hicieron esperar.Años más tarde, tras el descubrimiento de América y su conquista, todos los elementos antes mencionados desembocaron en un platillo, una tradición y un mito, el patriótico chile en nogada.