Cultura

No es lo mismo, pero es igual

“Hijo termínate tu comida, si quieres ponle más cátsup, el doctor dijo que necesitas comer más verduras y la cátsup está hecha con jitomate”. Palabras sabias de una madre moderna, la batalla eterna entre el plato lleno y medio lleno de un infante ante su madre es la sopa de todos los días.

Pero ¿qué pasa cuando nos venden gato por liebre?, cuando lo que nos dicen que está adicionado con vitaminas, minerales y demás elementos, en realidad no lo está. La súper comida lleva en nuestras mesas una gran cantidad de años dando pie de entrada a la gastrotecnología, con promesas de un mejor aprovechamiento de nutrientes y prometiendo una salud excepcional.

Y ¿qué pasó con la cátsup? Estudios recientes demostraron que la famosa salsa de tomate, que le agregamos a hotdogs, hamburguesas, huevo, palomitas, nachos, etcétera, puede tener más colorantes y saborizantes artificiales que jitomate natural. El mínimo de jitomate requerido para que sea salsa cátsup es del 12% cuando en realidad algunas de las que consumimos no llegan ni al 10%, es más, entre las más comerciales el porcentaje ronda entre 3,8 y 3,5. Eso sí, sin decir marcas, aunque no es secreto de estado.

Este tema es tan solo la punta del polígono, ya que la ingeniería alimentaria nos ha llegado a las narices, si en verdad analizáramos todo lo que comemos nos llevaríamos una sorpresa. Por un lado, es cierto que la ciencia busca mejor la calidad de vida de manera exacta y sin dolo o lucro; pero, cuando las grandes empresas y los capitalistas ven a la gastronomía como fuente de dinero, son capaces de vender el alma de todos nosotros al mismo demonio.

Un ejemplo, ya antes mencionado, son los transgénicos, para lo cual haremos un recuento (Organismo Modificado Genéticamente, OMG): “es un organismo vivo que ha sido creado artificialmente manipulando sus genes. Las técnicas de ingeniería genética consisten en aislar segmentos del ADN (el material genético) de un ser vivo (virus, bacteria, vegetal, animal e incluso humano) para introducirlos en el material hereditario de otro”.

Todo esto con el objetivo de ser inmune a ciertas plagas que provocan pérdidas de cultivos y, por lo tanto, pérdidas monetarias. Por ejemplo, el maíz transgénico que se cultiva en España y E.U. lleva genes de bacterias que le permiten producir una sustancia insecticida, y donde Monsanto fue una de las corporaciones agro-biotecnológicas, precursora, con más influencia en la agricultura mexicana. Y que, a pesar de las protestas hechas por ecologistas y ambientalistas, no se ha investigado el impacto ambiental y biológico a largo plazo, gracias al poder económico y político con los que cuentan este tipo de empresas. Por esto, y la llamada cultura general, no está de más echar un vistazo a lo que comemos y le damos de comer a nuestros descendientes.


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Benjamín Ramírez
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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