Cultura

Las cocineras mágicas

Victoria toma su bolsa del piso, coloca dentro de ella su chal y prosigue su camino, en la llamada telefónica le comentaron que debía de tomar el autobús para la capital, y que a su llegada la aguardaría una persona que la llevaría hasta el hotel. Es la primera vez que realizará ese viaje, sus expectativas son altas y sus nervios aún más. Aún no puede creer que el motivo de su viaje sea simplemente por saber cocinar, algo que para ella es rutinario, pero que según los chefs que la invitaron, es una habilidad excepcional. Tras 13 horas de viaje por fin llega a su destino, su recibimiento es ameno por parte de una jovencita que nuca había visto, aún así algo le parece extraño, después de otro viaje en auto de 1 hora llegan a una casa grande, pero que no se parece en nada al hotel de su imaginación. Dentro de ella se encuentran 9 mujeres que, bajo el mismo argumento de saber cocinar, fueron invitadas a un evento, del cual lo único que saben es que se llevarán un dinerito de vuelta a casa, pero no saben la cifra precisa. Todo mundo las llama cocineras tradicionales, cuando pareciera que solo son piezas de explotación.

A partir de la década de los 80´s, con el inicio en el reconocimiento y empoderamiento de las labores femeninas, el oficio de las cocineras tuvo una consideración y reconocimiento mayor. Poco a poco se dio un impulso a su importancia como herederas de la comida mexicana, ya que dominaban técnicas, uso de ingredientes y preparaciones que podían datar de la época prehispánica. Aún así, debió de llegar el año 2010, para que la comida mexicana fuera catalogada como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad, y con ello dichas cocineras, y su saber, tuvieran un valor mayor, tanto en lo cultural alimentario como, desgraciadamente, en lo económico. Es así como inicia la explotación de la cocinera tradicional.

Para ello, grupos de restauranteros, chefs y organizaciones civiles, se abalanzaron a zonas marginales del país, donde, entre más lejos no solo se podían encontrar platillos menos conocidos, sino que también representaba una mayor posibilidad de embaucar a la gente con la promesa de fama, éxito y prosperidad. Es así como, en las grandes, y no tan grandes, ciudades, se da el boom de eventos gastronómicos, por parte de entes privados, con cocineras tradicionales, las cuales sirven solo como piezas de exposición, quienes no reciben un salario justo, llegan a dormir en condiciones indignas y, en ocasiones, están bajo la amenaza de no recibir ni un solo peso.

Sin mencionar que, como parte del mismo sistema de obtener ganancias sin invertir, se opta por invitar a estudiantes de gastronomía para que “vivan la experiencia” de cocinar junto a dichas cocineras, bajo condiciones similares, llenando de promesas banales o simplemente mintiendo de una manera vil. Los verdaderos fogones mexicanos no se encuentran en el lucro, los encontramos al momento de acercarnos a las comunidades, en el México profundo, como lo dijera el etnólogo Guillermo Bonfil Batalla, y no en un merolico vestido de oveja.


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Benjamín Ramírez
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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