Cultura

Energía revolucionaria

Expreso, moca, americano capuchino, latte, irlandés, etcétera, son tan solo un ejemplo de la gran variedad de preparaciones que existen para un grano de color verde que carece de aroma y sabor a menos que sea tostado, y que su gran contenido de cafeína a sido el engrane que hace mover a casi todo el mundo en las primeras horas de la mañana. Efectivamente estamos hablando del café, pequeña semilla que es responsable de parte de la economía en varios países tanto por su producción como por su comercio.
Dentro de la evolución histórica de la humanidad los alimentos han participado como un simple pretexto para la conspiración, ya sea clandestina o pública, de los cuerpos políticos o insurgentes, y que podemos ejemplificar de la siguiente manera; tanto en Francia como en México, las primeras reuniones en torno a un levantamiento armado fueron alrededor de una mesa, ya fuera de una cafetería como de un restaurante, en desayunos, comida y cenas. Y el broche final de cualquier menú es, sin lugar a duda, un buen café.
En la zona central de África el café se da de forma salvaje, específicamente en Etiopía donde aun se prepara y bebe en eventos o ritos sociales; se ha llegado a pensar que en sus inicios el café ni siquiera era tostado ni molido, el simple hecho de masticar sus granos proporcionaba la satisfacción que la cafeína proporciona. En algún punto del siglo VI los etíopes prepararon un vino fermentado con base en la pulpa de la fruta del cafeto, más adelante su nombre se otorgo por este vino o “qahwah” en árabe.
Entre los intercambios comerciales el café recorrió monasterios, tanto musulmanes como cristianos, llegando a la Meca, Constantinopla, Turquía, Damasco y Siria, donde comenzaron las primeras cafeterías que no difieren de las actuales, con sofás donde los hombres acostumbraban a jugar ajedrez o backgammon, etcétera. Con el paso del tiempo su éxito llegó hasta Europa donde los italianos comenzaron con su consumo, seguido por los holandeses, los alemanes y los ingleses, a diferencia de las cafeterías de medio oriente, en Europa los establecimientos eran muy diferentes, se describían como lugares tan oscuros que era fácil tropezarse, inundado por el humo del tabaco y las chimeneas el ambiente era muy pesado y en ocasiones de mal gusto, pero eso no importaba tuvo tanto auge en este continente que sustituyo los jugos, el te, vino, sidra, etcétera, y fue asociado a la buena vida.
En la actualidad tanto el café como las cafeterías son parte de la vida y consumo cotidiano, en ocasiones es vital para el consumidor, significan el combustible en oficinas y el motivo perfecto para una charla de 3, 4, o hasta 5 horas entre damas; pero basta de saborear solo en letras esta bebida y vayamos por un buen café.

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Benjamín Ramírez
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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