“Compulsión y libertad son inseparables. Únicamente aceptando la compulsión podremos ser libres” Dice Ellsworth Toohey, el antagonista de la novela The Fountainhead, (El Manantial) de Ayn Rand. La novela es un estudio de la rivalidad entre la integridad personal y los vicios a los que los seres humanos se someten para alcanzar el poder. Ellsworth es un personaje shakesperiano, manipulador de la opinión pública y privada, intrigante, hace alarde de sus valores sociales, izquierdista, humanitario, en contra del poder y del capitalismo. Vive de los capitalistas y los poderosos que fondean sus actividades humanitarias y dan generosos donativos a las asociaciones e institutos que dirige.
La clave del personaje es que su desprecio por la humanidad, su conocimiento de lo más profundo de la miserable naturaleza humana le da la agudeza para manipular y obtener lo que desea. Es un cínico de la esperanza, él tiene la certeza de que los individuos son predecibles y esa fe es su motor. Ejerce la esperanza de que no va a fallar, de que esa persona caerá, cederá y no tendrá el valor de contradecirlo. La compulsión esclaviza, es peor que una adicción, es una acción que no obedece a la voluntad y, sin embargo, Ellsworth la convoca como libertaria. Las dictaduras prometen libertad, y con esa esperanza la gente las ha seguido, someterse a las órdenes de otra persona libera de la obligación de tomar decisiones, de equivocarse.
El personaje llega tan lejos como sus víctimas se lo permiten, su técnica de encumbrarlos y tener el poder de hundirlos los hace dependientes de él, esa es la compulsión de la que habla, literalmente es un libertador, los libera de aceptar su mediocridad y vivir con ella.
“Preocuparse malgasta las reservas emocionales. Es muy estúpido, indigno de una persona inteligente. Desde que simplemente somos las criaturas de nuestro metabolismo químico y de los factores económicos, no hay una maldita cosa de qué preocuparse”, Ellsworth en su cinismo raya en la religiosidad absoluta, es la esperanza de que no hay libre albedrío, todo está escrito. Es un personaje arquetípico, eso lo hace eterno. Afirma que ama a la humanidad y es cierto, la ama porque puede manejarla, porque reacciona como él lo predice. Al observar la actualidad, analizar la conducta de dirigentes políticos y personas involucradas en el activismo social que buscan satisfacer fines políticos más que humanitarios, aparecen como caricaturas de Ellsworth.
Cuántas personas existen gracias a su propio Ellsworth y cuántas lo buscan desesperadas. La libertad es una carga para quienes no desean y no pueden dirigir su existencia. Es una responsabilidad. Ellsworth es el antagonista dispuesto a salvar una gran parte de la humanidad, esa parte que no merece ser reconocida como individuos con voluntad. La masa sumisa amará a su libertador. Lo más oscuro del personaje está en que es la luz que esa masa quiere obedecer.