La educación está consagrada en la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Tan fundamental es este derecho, que el no tener acceso al mismo impide el ejercicio de otros derechos fundamentales. Es imprescindible educar para poder lograr el desarrollo de una nación. Ahora bien, en México la educación se ha convertido en un privilegio que pocos ciudadanos tienen. En México, sólo 17 de cada 100 personas logra cursar estudios de nivel superior, según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo (OCDE), esta situación afecta sobre todo a los estudiantes menos favorecidos económicamente, quienes en muchos de los casos no pueden costear una escuela privada.
La realidad de la educación superior en México arroja que más de medio millón de universitarios está en riesgo. La falta de dinero en universidades públicas para pagar salarios y aguinaldos de académicos y administrativos es grave. Actualmente hay once Universidades Publicas en quiebra financiera: Morelos, Oaxaca, Zacatecas, Chiapas, Estado de México, Tabasco, Veracruz, Michoacán, Nayarit, Guerrero y Baja California. No cuentan con los recursos para operar y, año con año, el gobierno federal las tiene que rescatar. Algunas de las causas de esta crisis se encuadran en el aumento de la matrícula sin incremento presupuestal, el estancamiento de los subsidios otorgados por el gobierno federal, recortes en los recursos estatales, adeudos al SAT, deudas bancarias y plantillas de profesores no reconocidas tanto por la SEP como por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP). A esto hay que sumarle el desorden en el sistema de pensiones. Hasta 2017, la mayoría de las universidades pagaban las pensiones con subsidios ordinarios. La edad de jubilación oscila entre 53 y 65 años.
De igual forma, muchas universidades estatales han sido secuestradas por intereses gubernamentales ya que se han convertido en centros de poder político. Los gobernadores y los partidos buscan tener una buena relación por la imagen académica que tienen las universidades, no sólo en la vida política sino en la sociedad en general. Los rectores se han convertido en personas con ambiciones políticas, usan a las universidades como trampolines para buscar nuevos escaños en la vida pública.A esto hay que sumar el tema de la corrupción ya que algunas de estas universidades en crisis tuvieron relación con la investigación de la “Estafa Maestra” donde supuestamente se triangularon recursos públicos. El reto para mejorar el nivel educativo en México no se resuelve al abrir más escuelas, sino al mejorar el sistema educativo nacional ya existente y vincularlas a las necesidades del mercado laboral.