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Cómo se ve la verdadera riqueza

  • Cómo construir una vida
  • Cómo se ve la verdadera riqueza
  • Arthur C. Brooks

Muchas personas estresadas se sienten atraídas por la meditación oriental, con la creencia de que les aliviará su “mente de mono” y reducirá su ansiedad por la vida. Desafortunadamente, el mono suele ganar, porque a las personas les resulta endemoniadamente difícil la concentración mental que se necesita para la meditación. En un viaje a la India el año pasado, le pregunté a un maestro budista por qué a los occidentales se les dificulta tanto esta práctica. “No obtendrás el beneficio de la meditación”, dijo, “mientras medites para obtener uno”.

Podrías llamar a esto la “paradoja de la meditación”, y me pareció la cosa más budista que había escuchado en mi vida. Pero al pensarlo más, me di cuenta de que el epigrama del maestro contenía una profunda verdad sobre muchas de las recompensas de la vida: solamente puedes alcanzarlas realmente cuando no las buscas.

Pensemos en la relación entre el dinero y la felicidad, sobre la cual sin duda has recibido mensajes contradictorios toda tu vida. Por un lado, tu abuela probablemente te enseñó que el dinero no compra la felicidad. Por otro, la cultura dominante actual insiste en que sí.

BRAULIO MONTES
BRAULIO MONTES

Entonces, ¿quién tiene razón: la abuela o el espíritu de la época? La paradoja de la meditación da la respuesta: ambos. El dinero puede comprar la felicidad, siempre y cuando no intentes comprarla.

Los sociólogos estudian desde hace mucho tiempo si el dinero aumenta el bienestar. La respuesta convencional de los economistas es sí, al menos hasta cierto punto. El estudio más famoso que respalda esto se hizo en 2010, realizado por dos premios Nobel que calcularon que diversas medidas de satisfacción vital aumentan con los ingresos de una persona hasta aproximadamente 75 mil dólares (112 mil en dólares actuales), punto en el cual se obtienen muy pocos beneficios del dinero adicional. Desde entonces, esta conclusión ha sido parcialmente refutada por académicos como Matthew A. Killingsworth, quien demostró en un excelente estudio con un conjunto de datos mucho más amplio que la meseta de la felicidad generalmente ocurre a un nivel de ingresos más alto.

De acuerdo con los psicólogos, la respuesta a la pregunta sobre el dinero y el bienestar es un poco diferente: el cociente entre dinero y felicidad depende más del tipo de relación que se tiene con el dinero que de la cantidad real de dinero que se posee. Investigadores que escribieron en el Journal of Personality and Social Psychology en 2014 demostraron este mecanismo al analizar el materialismo, definido como “valores, objetivos y creencias asociadas que se centran en la importancia de adquirir dinero y posesiones que otorgan estatus”. Al analizar 259 conjuntos de datos sobre el tema, encontraron que los valores materialistas se correlacionan negativamente con la satisfacción general con la vida, el estado de ánimo, la autovaloración y la salud física. En cambio, estos valores se asociaron positivamente con la depresión, la ansiedad, las compras compulsivas y las conductas de riesgo. De eso hablaba tu abuela.

Podemos ser aún más precisos al analizar específicamente las razones que dan las personas para ganar dinero. De acuerdo con un artículo de 2001 en la misma revista, los psicólogos no encontraron ninguna asociación negativa entre el bienestar y la obtención de dinero con fines fundamentales de seguridad o para el sustento familiar. El problema radica en querer ganar dinero por cuatro motivos específicos: hacer comparaciones sociales, buscar poder, presumir y superar las dudas sobre uno mismo. En pocas palabras, si te esfuerzas por enriquecerte para sentirte superior a los demás o porque intentas aumentar tu autoestima, tus esfuerzos reducirán tu felicidad.

Estas conclusiones refuerzan lo que he escrito anteriormente: que tu bienestar depende de cómo gastas tu dinero. Comprar posesiones generalmente no aumenta la felicidad, mientras que gastar dinero en experiencias con seres queridos o en tener más tiempo libre sí aumenta el bienestar. Esto tiene sentido intuitivo sobre el tipo de persona que comprará un reloj llamativo o un coche rápido para demostrar su punto de vista, en lugar de alquilar un buen lugar para pasar una semana tranquila con su media naranja.

Así que, la investigación sugiere que el dinero sigue una versión de la paradoja de la meditación: es bueno para tu bienestar siempre y cuando no lo busques por tu creencia de que la riqueza mejorará tu bienestar. Esto, a su vez, sugiere tres cambios positivos que puedes hacer.

1. Interroga tus motivos financieros.

Si este ensayo te alerta sobre el hecho de que tus motivos para ganar dinero son importantes para tu felicidad -y que ganar mucho dinero es importante para ti- tal vez te preguntes por qué. Tómate un tiempo para pensar qué imágenes vienen a tu mente cuando imaginas alcanzar tus metas financieras. ¿Te ves siendo admirado o envidiado por los demás? ¿Sientes que lo lograste y que finalmente mereces aprobación? Estas imágenes pueden reflejar tus motivaciones, pero son terribles para tu bienestar. (Otro punto que se puede tomar en cuenta: Si tus motivos financieros son la comparación social y la autoestima, nunca alcanzarás tus metas financieras, porque nunca tendrás suficiente dinero para satisfacer estas necesidades). Simplemente reconocer tus verdaderos motivos y elegir otros mejores -como “Gano dinero para mantener a las personas que más quiero”- te encaminará hacia un mejor camino.

2. Haz voto de pobreza, o al menos de modestia.

Francisco de Asís, místico católico italiano del siglo XIII y fundador de la orden franciscana de sacerdotes y monjes católicos, comenzó su vida como un noble rico. Su iluminación llegó a los 20 años, cuando tuvo una visión en la que fue llamado a renunciar a todas sus riquezas y vivir en la pobreza. Esto se convirtió en la base de su orden, que, según él, traería gran alegría a sus miembros. “Bendito sea mi hermano que sale con prontitud, pide con humildad y regresa con alegría”, se dice que le dijo a un miembro de su orden.

No te pediré que vivas en la pobreza y recurras a la mendicidad, pero una pequeña manera de desvincularte de la comparación social basada en el dinero (y, en cambio, obtener un poco de alegría franciscana) es renunciar al consumo de los artículos más opulentos que puedas comprar. Por ejemplo, en lugar de elegir el coche más caro y ostentoso que puedas costear, compra uno que esté un poco más abajo en precio y estatus. Intento practicar esto; no lo consideraré un camino a la santidad, pero me ha ayudado a recordar que mi éxito económico no representa quién soy.

3. Gasta discretamente.

¿Y qué deberías hacer con el dinero que te sobra? Aquí tienes una respuesta útil para la felicidad: gástalo en experiencias con tus seres queridos -sin presumir sobre eso- y en actividades significativas. Así, por ejemplo, vete de fin de semana con un amigo o pareja y asegúrate de no publicar ni una sola foto de tu escapada en redes sociales, porque eso probablemente reducirá el gozo que tienes de la experiencia. De hecho, considera no tomar fotos y, en su lugar, proponte estar plenamente presente, ya que eso sin duda enriquecerá la experiencia.

Una última idea, volviendo a la tradición budista: en el zen, la paradoja de la meditación se suele ilustrar mediante koans, que son afirmaciones enigmáticas o epigramas desconcertantes que se enseña a los monjes a contemplar para ayudarles a ir más allá del pensamiento lógico y alcanzar una comprensión más profunda del sentido de la vida. Aquí tienes un koan de mi propia invención que podría captar la idea general de este ensayo: Un hombre se hizo rico al deshacerse de su oro.

El mensaje superficial de esto coincide con la investigación que demostró que donar tu dinero a causas nobles aumenta tu felicidad. Eso está muy bien. Pero reflexiona sobre este koan más profundamente y observa qué te dice. Pregúntate qué consideras oro: no solo dinero, sino cualquier activo, talento o fortaleza que te sientas tentado a exhibir para demostrar tu valía a ti mismo y a los demás. Enumera las cosas que te distinguen. Luego, piensa en cómo podrías usarlos de una manera que no sea para tu propio beneficio, sino que traiga bendiciones al mundo, y observa cómo tu fortuna crece.


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Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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