Política

La culpa es del 'fut'… y de los empresarios

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¿Cuándo habrá descubierto el secretario federal de Educación, Mario Delgado, que México “no cabe” en un solo calendario escolar? ¿Cuándo cayó en la cuenta de que el país es diverso, que el calor aprieta distinto según la región y, aguas: que el empresariado nacional ha trasladado a las escuelas la obligación de servir de guarderías para millones de niñas y niños de enseñanza básica?:

“El sistema económico actual es insensible —dijo ayer—; obliga a las familias a buscar dónde dejar a sus hijos para poder trabajar. Es injusto que las empresas pretendan que el aula resuelva su falta de flexibilidad laboral. La escuela es un territorio de aprendizaje, no un lugar de resguardo de niñas y niñas por conveniencia del mercado”.

¿Cuándo y cómo impusieron eso las organizaciones patronales?

Si tales revelaciones las tuvo Delgado apenas en estos días, delata una improvisación monumental en sus acciones de gobierno. Y si lo sabía desde antes venía tomándonos el pelo.

A finales de la semana pasada el funcionario dio por hecho que el ciclo escolar terminaría el 5 de junio con la populista coartada del calor y el inicio de los juegos del Mundial de fut pero, ante la explosiva noticia de reducir los 185 días de clases a quizá 150, su recule de este lunes, aun verbalizado con explicaciones atropelladas, es de celebrarse.

Nada de lo que ahora arguye fue considerado por el obradorato cuando, con el corrosivo y sectario Marx Arriaga ideologizando los libros de texto gratuito, se impuso la ominosa “Nueva Escuela Mexicana” (dizque “con enfoque crítico, humanista y comunitario que busca la formación integral de niñas, niños y jóvenes, centrado en el aprendizaje colaborativo, la equidad, la inclusión y la vinculación estrecha entre escuela y comunidad”).

Si el problema que pintó Delgado era tan evidente, ¿por qué no lo denunció al asumir el cargo? ¿De verdad hasta hoy descubre que no es lo mismo estudiar en el caluroso Monterrey que en la lluviosa y fría Toluca?

La verdad es preocupante porque revela que nadie coordina la política educativa.

El episodio exhibe hasta qué punto, al menos en este tema, está desarticulado el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum, donde la SEP anuncia, rectifica, matiza y termina por culpar a terceros de sus tonterías.

Si semejante desorden prevalece en un asunto tan sensible, cabe preguntarse qué sucederá en áreas más complejas como la economía, la salud pública o la asistencia social.

En vez de procurar la calidad educativa y lograr en el alumnado la comprensión de la lectura, las matemáticas y la ciencia, el debate ha terminado reducido a si las escuelas sirven para enseñar o para cuidar hijos mientras los padres —y sobre todo las madres— trabajan.

Con disparates como este se confirma que la educación está lejísimos de ser prioridad en el segundo piso de la 4T.

Y mientras desde Palacio se acomodan las versiones contradictorias y excluyentes, millones de familias siguen esperando que se gobierne con seriedad y no con ocurrencias...


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Carlos Marín
  • Carlos Marín
  • cmarin@milenio.com
  • Periodista con 55 años de trayectoria, autor del libro Manual de periodismo, escribe de lunes a viernes su columna "El asalto a la razón" y conduce el programa del mismo nombre en Milenio Televisión
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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