Cultura

Milos Forman y el poder de la inconformidad

  • La pantalla del siglo
  • Milos Forman y el poder de la inconformidad
  • Annemarie Meier

Lo primero que conocí del cine checo fueron las breves animaciones de Stop Motion que solían abrir una función de cine en los años sesenta y setenta del siglo pasado. Así aprendí el nombre del realizador de animación Jan Švankmajer y admiré sus metáforas surreales antes de conocer los largometrajes de la Nueva Ola Checa cuya figura más conocida fue, sin duda, Milos Forman. Los primeros filmes de Forman conquistaron las salas de cine y los cineclubes de Europa Central por su visión crítica, humor irreverente y una estética de blanco y negro que, aunque cercana al documental de improvisación, atrapaban por su desbordante creatividad.

Black Peter

(1964), ganador de la Palma de Oro del Festival Internacional de Cine de Locarno,

Los amores de una rubia

(1965) y

El baile de los bomberos

(1967), son filmes que comparten su frescura con la Nueva Ola Francesa pero destacan por su humor “checo”, un humor que lleva al absurdo, un atractivo que correspondía perfectamente con el espíritu de los jóvenes de la época.

Milos Forman me siguió emocionando, divirtiendo y educando también después de haberse refugiado en Nueva York ante los tanques soviéticos que aplastaron la Primavera de Praga en 1968. La muerte de Forman me pesa ya que tengo la impresión de haber perdido a un amigo y maestro. Amigo por mi simpatía por sus personajes rebeldes que luchan y gritan contra el conformismo y la represión, maestro porque me enseñó a apreciar el cine realizado con maestría para criticar, pensar y gozar de un discurso estético y ético. Su obra incluye exquisitas joyas en blanco y negro, grandes y fastuosas producciones de época y filmes que se centran en denunciar los excesos del poder y la represión.

” Viví la mitad de mi vida en regímenes totalitarios (sus padres murieron en Buchenwald y Auschwitz) y fue así cómo empecé a admirar a los individuos que se atreven a resistir”, escribió en sus memorias. Al referirse a la censura y prohibición de sus primeras películas por el régimen comunista de Checoslovaquia de los años 60 comentó: “Peor que la censura fue la autocensura”. “Querrían que te sintieras culpable”. Es a partir de sus experiencias de vida que Forman, como guionista y director, describe a los personajes inolvidables de un hospital psiquiátrico en Atrapado sin salida (One flew over the Cockoo’s Nest), al músico negro en Ragtime (James Cagney), al cómico Andy Kaufman en Man on the Moon (Jim Carrey) y a Larry Flint en The People vs. Larry Flint (Woody Harrelson).

También Amadeus, basada en la obra de teatro de Peter Shaffer, y Valmont, adaptación de la novela epistolaria Relaciones peligrosas de Choderlos de Laclos, se centran en relaciones de poder, conformismo y la transgresión como única respuesta. La joven víctima de deseos y manipulación perversos de Valmont y el compositor italiano Salieri, víctima de ambición y celos hacia el genial y popular Wolfgang Amadeus Mozart, son personajes con características universales que despiertan empatía y rechazo.

Como aficionado al teatro Forman se distinguió por el cuidado con el que seleccionaba actores profesionales y no profesionales. Narra cómo fue el casting para Takin off, una sátira acerca de la burguesía estadunidense con actores no profesionales, y Atrapado sin salida, su primera película con actores profesionales. Contaba con Jack Nicholson pero buscó durante meses al personaje indio (Will Sampson) y la enfermera Ratched (Louise Fletcher) a quienes combinó con pacientes del sanatorio psiquiátrico en el que rodó.

Milos Forman basa su narración y puesta en escena en la observación de los pequeños y grandes dramas humanos. Lo mismo muestra la frustración de Salieri frente al extrovertido Mozart que la vergüenza de un soldado cuya argolla de matrimonio rueda por el piso en Amores de un rubia. Con curiosidad y simpatía muestra los bailes de rock de los jóvenes checos como las frenéticas coreografías del musical Hair. Narración, montaje, ritmo, música y observación social se integran en un discurso profundamente emocionante y estético. “Milos Forman sabe hacer cine”, decía nuestro amigo Richard LaPan quien había trabajado como guionista en los estudios MGM. “Y tenía algo que decir”, agregamos después de cada película.

annemariemeier@hotmail.com

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Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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