Cultura

Ellas hablan

  • La pantalla del siglo
  • Ellas hablan
  • Annemarie Meier

La película **Ellas hablan (Women Talking) de Sarah Polley toma en serio su título: Las mujeres que observamos y escuchamos hablar en la película no sólo son las protagonistas de la trama que narra el filme. Sus gestos, palabras, quejas y argumentos desarrollan la construcción y el suspenso de “un acto de imaginación femenina”, como se menciona en la película. Su largo y tenso debate es el resultado de un ultimátum que los hombres de la colonia religiosa evangélica a la que pertenecen, les impuso: Las mujeres tienen 24 horas para perdonar a un grupo de violadores encarcelados a los que denunciaron. Si no les perdonan serán excomulgadas, separadas de la comunidad y del Reino de Dios.

**Ellas hablan empieza con la voz de una adolescente que nos anuncia que lo que veremos pasó un tiempo atrás mientras que en la imagen observamos a una joven despertar entre sábanas manchadas de sangre y pedir ayuda a su madre ya que, como dice, volvió a pasar. Fueron fantasmas o el mismo satanás, opinan algunos, mientras que otros sostienen que las mujeres mienten para llamar la atención. Les ha pasado a todas pero hablar del cuerpo es tabú y la respuesta a las violaciones es el silencio. El ultimátum, sin embargo, obliga a las mujeres a reunirse y tomar una decisión. Quedarse y luchar o abandonar la colonia, es el dilema que enfrenta a las mujeres, enciende los argumentos y construye no sólo una discusión enardecida sino un ejercicio democrático con un desenlace liberador.

Nominada al Oscar 2023 como mejor película y mejor guión adaptado, categoría en la que salió ganadora, la película no sólo destaca por su calidad narrativa sino por su estética y potencia actoral. Con colores saturados que, en muchos momentos, parecen acercase al blanco y negro, la iluminación del granero con pacas de heno y el sol que se filtra por las hendiduras de las paredes de madera, los rostros expresivos de las mujeres con peinados de trenzas y pañoletas, el filme se adhiere en la memoria como relato de horror y resistencia femenina que, aunque parece narrar una historia de otra cultura y época, no ha perdido vigencia. La actualidad se debe a que seguimos escuchando los argumentos de algunas mujeres que defienden la dependencia de los hombres que les dan seguridad. También la necesidad de recurrir a un maestro que las acompañe y escriba el protocolo de los debates, remite a situaciones que seguimos viviendo en ámbitos familiares, profesionales y políticos.

Sin embargo, sí sorprende que los sucesos en los que se basó la escritora canadiense Miriam Toews, autora del libro adaptado al cine por Sarah Polley, tuvieron lugar en una colonia menonita de Bolivia en los años 2005 a 2009. Toews, en cuya biografía leemos que es de ascendencia menonita, publicó su novela en 2018 y la describió como “una respuesta imaginaria a hechos reales”. Conocimos a la autora, quien también se desenvuelve como actriz, en el papel de Esther en **Luz silenciosa de Carlos Reygadas (2007). Por cierto, entre las maravillosas actrices que trabajan en **Ellas hablan está Frances McDormand, coproductora del filme.

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Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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