De niños jugábamos a ponernos de cabeza y encontrar, desde la perspectiva de patas para arriba, otro mundo. La tierra como techo y el cielo dado la vuelta y a un paso del infierno. Ver la cara del otro en sentido contrario la hacía irreconocible, nunca vista y divertida. ¿Intentó escribir su nombre de atrás para adelante? ¿Pronunciarlo en sentido contrario? ¿Reproducir una voz grabada del final hacia el principio? Aún hoy hay quien se dedica a encontrar mensajes escondidos en el revés de las canciones. Parecen del Diablo, dicen. El aire que de manera natural se usa para hablar, al revés resulta una exhalación de ultratumba. Inténtelo ahora con la política mexicana. Al darle la vuelta a los dichos y haceres nacionales, pareciera que todo se pone por fin en orden. Juego de niños o mensajes del Diablo, pero por fin algo
queda en claro.
Así, en este México al revés, la semana pasada la Corte tenía que resolver si la Guardia Nacional se militarizaba o se mantenía con espíritu civil. En el artículo 21, nuestra Carta Magna dice de manera puntual: “Las instituciones de seguridad pública serán de carácter civil”. Más claro, imposible. Civil. Tan fácil. Sin embargo, la resolución de la Corte puso a nuestro mandatario furioso. Con algo tan simple, pensará usted, ¿pues qué hicieron los ministros?
De los 11 ministros, ocho votaron en favor del mando civil, tres por el mando militar. El Presidente dijo sobre uno de los grupos “… actuaron de manera facciosa […] y no con criterio jurídico, sino político, defendiendo las antiguas prácticas del régimen autoritario y corrupto, caracterizadas por la injusticia, el contubernio y la subordinación de las autoridades…”. Brutal, aunque más grave aún resulta saber que el Presidente no se refería a los que votaron en contra de la Constitución, sino a los que la defendieron. México de cabeza. México del revés. ¿Será del Diablo?
O simplemente consiste en un país que no puede apagar sus infiernos. Elbirret onitsed.
Lo bueno de esta insólita pirueta es que quedó muy claro el código: todo lo que te diga será al revés. “Al AIFA todos querrán ir” significa “los obligaremos a ir al AIFA”.
“Protegeremos los derechos humanos de los migrantes” es: “ni un peso, no votan”. Con lo cual “Actuar de manera facciosa y no con criterio jurídico”, les queda mejor a los tres ministros que se quisieron saltar la Constitución y votar en contra, que a los ocho que la protegieron. En este México patas para arriba serían esos tres los que están “defendiendo las prácticas del régimen autoritario”. Yasmín Esquivel, la ministra acusada del plagio de sus tesis de Licenciatura y Doctorado, casada con el contratista favorito del gobierno; Loretta Ortiz, morenista igual que su marido funcionario y cercano al Presidente, y Arturo Zaldívar, que dio tal vuelta para justificar su voto y, según algunos, no perder el posible nombramiento de fiscal, que terminó por resultar vergonzoso mientras dilapidaba su prestigio.
Así, siéntase orgulloso como yo de nuestros ocho ministros. Los otros tres se desvanecen dentro de sus batas negras, no existen. En este México del revés cada insulto se lo deberían aplicar a sí mismos y, si acaso algún día le dicen traidor a la patria, considere que, proferido desde ciertos labios, resulta un orgullo.