En los anaqueles de los Knicks de Nueva York ya están los trofeos de campeón, y es que han ganado un total de tres títulos de la NBA en su historia: 1970, 1973 y 2026. El último hace unos días luego de 53 años de sequía.
Aunque para muchos la época dorada de los Knickerbokers fue en los años setentas consiguiendo dos de esos trofeos; la época de los noventas fue bastante buena, incluso llegando a Las Finales de 1994 y 1999, sucumbiendo en ambas ante equipos del Oeste como Houston y San Antonio, respectivamente.
El primer campeonato lo lograron con leyendas en la duela como Willis Reed y Walt Clyde Frazier. En ese roster también estaba el ahora mítico coach Phil Jackson. En dichas Finales de 1970 se enfrentaron a unos poderosos angelitos con Wilt Chamberlain en sus filas, definiéndose la serie en siete juegos (4-3).
Aquí se vivió uno de los momentos más memorables al esfuerzo y control del dolor, una resiliencia mental y médica, dado que en el séptimo partido Willis Reed, lesionado y contra todo pronóstico, regresó a la cancha para inspirar a su equipo para conseguir la victoria.
La rivalidad se acrecentaba ante los del Oeste y tres años después en 1973, bajo la dirección del entrenador Red Holzman, el equipo neoyorquino volvió a coronarse. Una vez más se enfrentaron a los Lakers en la serie por el campeonato, pero esta vez dominaron y se llevaron el trofeo tras ganar el duelo en cinco partidos (4-1), consolidando una de las dinastías más respetadas de la época.
En este 2026 a sus inicios de año se agenciaron un trofeo oficial antes de llegar a Las Finales, y es que lograron ganar el torneo de Copa de la NBA. Ya se les veía potencial para conseguir algo más grande. Tras 53 años sin poder levantar el trofeo Larry O'Brien, los Knicks regresaron a la gloria de la mano de Jalen Brunson, Karl-Anthony Towns y su nuevo entrenador Mike Brown. El equipo se proclamó campeón tras derrotar a las Espuelas de San Antonio del francés Wembanyama en cinco encuentros (4-1). Esta victoria marcó el fin de una de las esperas más largas en el deporte profesional y desató una celebración masiva en su estadio, el Madison Square Garden, y los alrededores como lo son los cinco suburbios Manhattan, el Bronx, Brooklyn, Queens y Staten Island. Además, de todo el fronterizo estado de Nueva York.
Sin duda, este nuevo campeón le viene a bien a la NBA, dado que está franquicia es una de las más costosas del deporte profesional, y tercera en el ranking de valor de la NBA. Los Knicks están en uno de los mercados más importantes y el éxito deportivo les urgía para darles alegría a sus fanáticos.
En lo personal tengo que decirlo y no es secreto, le voy a los Knicks desde pequeño, me tocaron esas épocas de los años 90 con el gran Patrick Ewing como su principal jugador, y aunque fue un gran equipo en ese tiempo nunca lograron alzar el trofeo del mejor basquetbol del mundo. Como aficionado a ellos me da una gran satisfacción y alegría verlos coronarse.
Irle a un equipo deportivo, de eso se trata al ser aficionado, en las buenas y en las malas, sentir sus colores y los sentimientos que nos mueven cuando ganan o pierden. La identidad que nos generan es un sentido de pertenencia.