Espectáculos

El error de Salma Hayek

Todos amamos a Salma Hayek, reconocemos lo mucho que ha hecho por la proyección de este país y por nuestra industria cinematográfica.

Creo que quedó muy claro el domingo pasado cuando nuestra presidenta le hizo su homenaje en vida.

Pero, la verdad, su serie “Como agua para chocolate” es una desgracia.

¿Por qué? Porque no respetó el libro de Laura Esquivel. Y entre mexicanos, y peor tantito, entre mujeres, no se vale. Eso es traición.

¿Por qué los brasileños, los colombianos, los chilenos y los argentinos tienen la posición que tienen hoy en el cine mundial? ¿Por qué ellos sí llegan al Oscar? ¿Por qué ellos sí llegan al Goya?

Porque ellos sí respetan a sus escritores. Más si son mujeres.

Me duele, me duele muchísimo imaginar que si esta obra cumbre de la literatura mexicana de finales del siglo XX hubiera caído en manos de Brasil o de Argentina, nos hubieran regalado una serie tan buena o más que la película de Alfonso Arau.

Me duele porque no hay peor ciego que el que no quiere ver: de nada sirve que Claudia Sheibaum cambie las leyes y que otorgue estímulos si al final no vamos a ser capaces de honrar nuestra cultura.

Lea el libro. Corra. Luche. Hágale como quiera. Como pueda. Lea el libro. Las diferencias son profundísimas. Se nota que atrás de esto o no hay mexicanos, o no hay gente que entienda, que ame o que respete a los mexicanos.

Y a las pruebas me remito: el mismo domingo que Salma fue ovacionada en Palacio Nacional, se estrenó, en HBO y en la plataforma HBO MAX, la segunda y última temporada de “Como agua para chocolate, la serie”.

Su reparto y valores de producción son exquisitos. ESPECIAL
Su reparto y valores de producción son exquisitos. ESPECIAL

Su reparto es sublime. Sus valores de producción son verdaderamente exquisitos. Pero el texto está mal. Ni siquiera pasa la prueba de los valores positivos y negativos. Está mal.

“Como agua para chocolate”, el libro, es estructuralmente redondo. Todo tiene una razón de ser. Hay causas y efectos. Nada está de a gratis. Y una sola frase es capaz de decirnos mucho.

Aquí, cambiaron la historia. Como cuando en Televisa agarran un clásico de las telenovelas y lo arruinan. Así.

No podemos decir que lo que la gente de Salma quería era mejorar la historia porque entonces Salma quedaría como una estúpida. ¿Como por qué compraría una historia que está mal? ¿Sí me entiende?

Si Salma Hayek compró los derechos de “Como agua para chocolate” fue porque sabía lo que estaba comprando, porque sabía lo que esa obra representaba para México, porque sabía que estaba bien escrita.

¿Quién fue esa entidad megalómana, narcisista y misógina que se sintió mejor que Laura Esquivel? ¿Quién fue capaz de suponer que “Como agua para chocolate” necesitaba que la cambiaran? ¡Quién!

Usted lo vio el domingo pasado: como los escritores le metieron falsos suspensos a la temporada uno, se tuvieron que sacar de la manga unas soluciones fáciles peores que las de las telenovelas viejas para que la temporada dos pudiera avanzar.

Lo de los fósforos, que es la más grande clave de toda la novela, se perdió porque a alguien se le hizo más importante poner algo tan extraño como alegrías de amaranto.

Yo no sé si en el norte de Coahuila exista la tradición de las alegrías, si ese postre tenga el poder de los chiles en nogada o si Tita, que sí existió y que también merece respeto, se hubiera puesto a prepararlas en ese momento de su vida.

Pero sí sé que “Como agua para chocolate”, el libro, no sólo trata de cocina y que esa parte, la de los fósforos, era de una poesía finísima que a todas y a todos nos quedaba en el alma.

No, pero espérese. Se pone peor. Por andarle quitando y poniendo a los personajes, ahí ya nadie tiene carácter y pasan cosas muy delicadas.

No hay manera de ver ese primer episodio de la temporada dos y de no concluir, por ejemplo, que a Mamá Elena (Irene Azuela), la fueron a atacar a su hacienda (que en el libro era un rancho) porque ella se lo buscó. Porque ella lo provocó.

Y usted vio lo que le hicieron. ¿Ahora entiende cuando le hablo de misoginia?

Sí, yo sé que mucha gente me va a echar en cara los “ratings” y los premios de esta producción de Salma Hayek, que me van a cancelar y que me voy a cerrar muchísimas puertas pero prefiero decir lo que pienso y lo que siento a permitir que pasen estas cosas.

¡Aprendamos, por el amor de Dios! ¡Respetemos!

Toda la parte actoral y audiovisual de “Como agua para chocolate, la serie” es perfecta. ¿Por qué no fue así con la literaria? ¡Por qué!


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Álvaro Cueva
  • Álvaro Cueva
  • alvaromilenio5@gmail.com
  • Es el crítico de televisión más respetado de México. Habita en el multiverso de la comunicación donde escribe, conduce, entrevista, da clases y conferencias desde 1987. publica de lunes a viernes su columna El pozo de los deseos reprimidos.
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