Una de las cuestiones que requiere de análisis cuidadoso es el referido a la pobreza que sufre la población infantil y sus implicaciones con su educación. Generalmente los bajos índices de aprovechamiento escolar, causados por ausentismo, trabajo infantil, disfunciones familiares, migración, entre otras, traen como consecuencia la reprobación y deserción escolar o bien afectaciones de salud o en el ámbito social. Esta condición se presenta con mayor recurrencia particularmente en contextos vulnerables y/o marginados (áreas rurales o semiurbanas, colonias periféricas, zonas indígenas).
El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) en Informe sobre el Estado Mundial de la Infancia 2025 nos ofrece un panorama crítico de la situación referente a la pobreza infantil al considerar que tiene fuertes consecuencias en la salud y en su educación. Sino se atiende esta situación, refieren que en la vida adulta las perspectivas laborales son mínimas y la calidad de vida se deteriora, sin contar que una población en esta condición es perjudicial para las sociedades pues se corre el riesgo de que las brechas de desigualdad socioeconómica aumenten y se puedan gestar ámbitos de violencia.
Tres potentes megatendencias –cambios demográficos, crisis climáticas y medioambientales y tecnologías de vanguardia–, estan influyendo en el acrecentamiento de la pobreza infantil. El cambio climático y los conflictos amenazan con sumir en la pobreza a más familias todavía.
El crecimiento económico se está ralentizando en muchos países en desarrollo, lo que pone en peligro su capacidad para ampliar los programas de lucha contra la pobreza y los servicios públicos destinados a la infancia. Los recortes en la ayuda también limitarán las oportunidadeseducativas de la infancia. Se prevé que la ayuda destinada a educacióndecaiga en al menos un 25% para 2026, lo cual dejará a seis millones de niños y niñas másen riesgo de desescolarización. Además, la inequidad en el uso de tecnologías digitales determina cada vez más el acceso de los niños y niñas a la educación, la atención de salud y las oportunidades económicas (UNICEF, 2025).