Política

¿El 'manotazo' de Sheinbaum: el principio del fin del 'lopezobradorismo' en los estados?

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El posicionamiento obligado de la presidenta Claudia Sheinbaum respecto al regreso de Rubén Rocha Moya al poder no fue un simple llamado al orden, sino un manotazo sobre la mesa que redefine las reglas del juego al interior de Morena y, de paso, acelera la transición de poder dentro del propio movimiento.

El contexto termina ayudando a la Presidenta, lo que parecía un asunto de Sinaloa se ha convertido en el parteaguas que empieza a sepultar los últimos resquicios del viejo lopezobradorismo y a consolidar una nueva ruta con sello propio, de cara al proceso electoral 2027.

Este movimiento tiene un efecto dominó que ya se siente en todo el país y, en particular, en Jalisco. La decisión de la Presidenta de marcar distancia y dejar claro que nadie está por encima del proyecto —ni siquiera aquellos que se creían intocables por su cercanía al expresidente— ha enviado una señal inequívoca: los dados ahora se cargan a favor de Sheinbaum. Para superar la tensión en Sinaloa, Sheinbaum aprovecha y se adelanta: la dirigencia nacional de Morena podría dar a conocer en las siguientes horas los primeros anuncios de candidaturas a gobernadores en Quintana Roo, Campeche y Colima.

 

El mensaje a los “intocables”

El respaldo público del senador Carlos Lomelí a Rocha Moya, defendiendo su no extradición y hablando de “soberanía nacional”, fue una jugada que terminó chocando de frente con la nueva realidad. Lomelí quiso arroparse en la bandera patriótica, pero su discurso quedó hueco ante el giro de la Presidenta, quien dejó claro que el partido no es un escudo para quienes están en la mira de Estados Unidos. El mensaje fue brutal: “El poder sin principios se vuelve arrogancia, y esa arrogancia ya no tiene cabida”.

La ausencia de Lomelí en su clásica conferencia de los lunes —donde no se asomó, ni siquiera con la coordinadora que él mismo impuso al frente de Morena Jalisco— es un síntoma de que el piso se movió, al menos eso fue lo que interpretaron sus adversarios políticos dentro y fuera del partido. Lomelí nunca ha sido adepto a la Presidenta y sobrevive gracias a los extraños acuerdos del lopezobradorismo, parece estar en riesgo en su vida interna. La estrategia de Rocha Moya de reaparecer “por sus pistolas” y anunciar su regreso a la gubernatura fue un error de cálculo monumental. Esa jugada, lejos de fortalecerlo, marcó un punto de quiebre que la propia Presidenta aprovechará para imponer su liderazgo sin contemplaciones estado por estado.

 

El efecto en Jalisco y el fin de las “fichas” de AMLO

En Jalisco, la ausencia de Lomelí arrastró a la presidenta estatal del partido, Érika Pérez, quien nunca aparece sola y siempre franqueada por el senador. Es vox pópuli en el morenismo local que ambos pertenecen a la vieja guardia, a la sobrevivencia por lealtades heredadas. Pero el expresidente López Obrador ya tomó distancia, y con ello, la vida política de Lomelí y los suyos queda en el aire.

La inercia del movimiento ya no es la misma. Sheinbaum llegó a su hora: ya no se trata de administrar la herencia, sino de construir su propio andamiaje. La Presidenta necesita sus propios gobernadores, sus propios presidentes municipales, y para eso apuesta a candidatos que no generen más costos políticos que beneficios. El manotazo no fue solo para el exgobernador de Sinaloa, sino para todos aquellos que, en lugar de sumar, restan.

 

Un nuevo presente, sin la mano de Andy ni de Adán Augusto

La pérdida de fuerza de Adán Augusto López y la evidente orfandad de quienes dependían de la estructura de Andy López Beltrán son ya un hecho. Sheinbaum ha entendido que no puede cargar con los lastres del pasado. La defensa cerrada e incondicional que algunos hacían de Rocha Moya se ha topado con una realidad: la Presidenta parece decidida a no permitir que la soberanía nacional ni los principios del partido se usen como parapeto para proteger intereses personales.

El efecto de esta decisión retumba más allá de Sinaloa. Lomelí y su grupo en Jalisco deberán dar un giro si quieren sobrevivir, pero el mensaje ya está dado: la nueva ruta la marca Sheinbaum, quien vendrá de visita este miércoles a Zapopan, donde acude a la ceremonia del Colegio del Aire y ahora adquiere otro significado. No es un acto menor: mientras el apellido López Beltrán se asocia a investigaciones que involucran a la propia Sedena, la Presidenta como comandanta de las Fuerzas Armadas.

El movimiento se está sacudiendo las piezas que le hacen daño, y lo hace con la legitimidad de quien acaba de demostrar que tiene el control total del tablero. El manotazo de Sheinbaum no sólo cambió las reglas en Sinaloa, sino que ha redefinido la correlación de fuerzas en todo el país. Los lopezobradoristas están debilitados, los gobernadores ambiciosos han sido advertidos, y el partido se encamina hacia una nueva etapa donde la figura de la Presidenta es el único centro gravitacional. 

Imagen generada por AI
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Alejandro Sánchez
  • Alejandro Sánchez
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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