Política

Solo por gracia

  • En Corto
  • Solo por gracia
  • Alejandro Maldonado

A lo largo de la vida aprendemos que hay que hacer continuamente cosas para obtener algo. “Nada es gratis” es el lema con el que peregrinamos en esta tierra. Nuestro valor se liga fuertemente al desempeño: deportivo, educativo, social o laboral. Si no alcanzas la meta, eres relegado, excluido o despedido. Si no tienes relaciones, dinero o capacidades, eres puesto a un lado.

Cuando no alcanzamos los estándares, nos sentimos indignos, incapaces y culpables. Y la culpa es lucrativa. Por eso existen entre 4.000 y 10.000 religiones en el mundo. Cicerón ligaba “religión” con relegere: “releer” o “prestar atención cuidadosa” a los ritos. Es decir, el esfuerzo humano es imprescindible para llegar al Cielo. Hay que realizar rituales, donativos, sacrificios, buenas obras, disciplinas o castigos corporales para alcanzar el favor divino.

El cristianismo es todo lo contrario. No eres tú quien se esfuerza por alcanzar el Cielo; es Dios quien deja el Cielo para alcanzarte a ti. Todos quedamos fuera del estándar de los diez mandamientos; todos somos pecadores. Lo sorprendente es que, perdidos como estamos, Dios nos ama: “Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros” (Romanos 5:8).

Dios no nos ama porque seamos “buenas personas”, sino porque decidió amarnos aun siendo pecadores hostiles, rebeldes, soberbios, autosuficientes e incrédulos. Por eso Cristo vivió la vida perfecta que a ti y a mí nos es imposible, y fue voluntariamente a la cruz como nuestro sustituto, cargando nuestros pecados y recibiendo el castigo que merecíamos.

¿Qué tienes que hacer para alcanzar perdón, salvación y vida eterna? ¡Nada! Jesús ya lo hizo todo por ti en la cruz. Él dijo “Consumado es”. Todos tus pecados han sido pagados con su sangre. Él te ofrece gratuitamente no solo su perdón, sino iniciar una relación personal contigo: “Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios, no por obras, para que nadie se gloríe” (Efesios 2:8-9). “Pues la ley por medio de Moisés fue dada, pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo” (Juan 1:17).

Jesús te ama como no imaginas. Acepta tu condición y su perdón. Pídele ahora que venga a morar en tu corazón y te dé la nueva vida que ha prometido.


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Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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