Política

No es diversidad neurológica

  • En Corto
  • No es diversidad neurológica
  • Alejandro Maldonado

Quizá recuerdas la película Rain Man, estrenada en 1988. Tom Cruise y Dustin Hoffman interpretan a dos hermanos: el primero, joven, egoísta y ambicioso; el segundo, autista, con una extraordinaria memoria y capacidad para cálculos matemáticos. Pero Hoffman, en el papel de Raymond Babbitt, tiene grandes dificultades para relacionarse con los demás debido a esa condición neurológica que lo hace diferente.

En la vida real, todos tenemos habilidades o talentos específicos. Algunos logran antes que otros sus objetivos, acumulan riqueza, poder, fama o destacan en artes, política, deporte, estudios, ciencia o negocios. Sin embargo, casi siempre nos cuesta relacionarnos con los demás. Esto incluye la relación con la pareja, los hijos o los padres. Con frecuencia caemos en relaciones destructivas que nos llevan a vicios como el sexo, el alcohol o las drogas.

En nuestro caso no se trata de diversidad neurológica; se trata del pecado. Si este no existiera, el mundo, nuestras sociedades y nuestra propia vida no estarían en tan deplorable condición.

¿De qué sirve tener “éxito” con un hogar en ruinas o una vida personal desastrosa? O, como dijo Jesucristo: “Porque ¿qué aprovechará al hombre si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma?” (Mateo 16:26).

Pero hay una solución al alcance de cada uno de nosotros. Dios sabe que estamos perdidos y, aun así, nos ama: “Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros” (Romanos 5:8). Jesús no murió porque lo mereciéramos, sino porque nos ama y quiere perdonarnos y salvarnos de nuestra miserable condición. No es un asunto religioso, de leyenda o mito. Jesús es real y desea que lo conozcas y le permitas darte una nueva vida. Él ya lo hizo todo a nuestro favor; solo te toca creer y pedirle que te perdone por su sacrificio en la cruz.

Dios te conoce por nombre. Él es tu creador, y quiere hacerse cargo de ti. Él sabe exactamente cómo te encuentras hoy y te ha estado buscando. “He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo”, (Apocalipsis 3:20). Es una relación personal con Dios por medio de Jesucristo. Ábrele la puerta, y recíbelo en tu corazón.


Google news logo
Síguenos en
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.