Política

Plomada

  • En Corto
  • Plomada
  • Alejandro Maldonado

¿Las has visto? Durante mucho tiempo han sido utilizadas por los albañiles. La plomada solo señala si un muro esta chueco, pero no lo puede enderezar. En un mundo lleno de desafíos, hay quienes quieren lograr el favor de Dios tratando de cumplir con los 10 mandamientos, o ley divina, pero eso es algo que ninguno de nosotros puede lograr.

Tratar de portarse lo mejor que se pueda, procurar no lastimar a nadie, hacer buenas obras, llevar una vida religiosa, nunca nos dará acceso a Dios; de hecho, nos coloca en una posición muy peligrosa: “Porque todos los que dependen de las obras de la ley están bajo maldición, pues escrito está: Maldito todo aquel que no permaneciere en todas las cosas escritas en el libro de la ley, para hacerlas”, (Gálatas 3:10).

¿Quién en su sano juicio se atreve a decir que jamás ha quebrantado un solo mandamiento de la ley de Dios? Luego entonces, al haber fallado, quedamos como malditos delante de Dios, y eso tiene graves consecuencias en esta vida y la venidera. Es que las ordenanzas dadas por Dios actúan como una plomada que solo nos dice: “Ya mentiste, ya codiciaste, ya viste con lujuria, ya deseaste algo de tu prójimo; diste falso testimonio, has tomado el nombre de Dios en vano...”. La Ley señala nuestra culpabilidad cada vez que fallamos, pero no puede “enderezarnos”. Sin embargo la ley hace algo importante que solemos perder de vista; nos conduce a quien sí puede salvarnos: “Así que la Ley vino a ser nuestro guía encargado de conducirnos a Cristo, para que fuéramos justificados por la fe”, (Gálatas 3:24). ¿Fe en quién? ¡En Cristo! ¿Justificados por quién? ¡Por Cristo!

Al caminar en esta tierra Jesús fue 100% hombre y 100% Dios. En su condición humana y divina, jamás violó un solo mandamiento: “Cristo no hizo pecado, ni se halló engaño en su boca”, (1ª. Pedro 2:22). Por eso fue posible que Él se ofreciera como nuestro sustituto en la cruz, para recibir sobre sí mismo el castigo que tú y yo merecemos: “Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición (porque está escrito: Maldito todo el que es colgado en un madero)”, (Gálatas 3:13).

Jesús ya pagó el precio de tu rescate. Agradécele el perdón que logró a tu favor en la cruz, y pídele que venga a morar a tu corazón y te de una nueva vida. El Señor te ama.


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Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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