En la Comarca Lagunera hablamos constantemente de nuevas inversiones, nuevas obras y de proyectos que necesita la ciudad para seguir creciendo.
Sin embargo, también debemos hacernos una pregunta muy sencilla: ¿qué estamos haciendo para cuidar la infraestructura que ya tenemos?
Un ejemplo son las plantas tratadoras y la infraestructura de drenaje de nuestra ciudad. Hace un par de días visite una de las plantas tratadoras más importantes de la ciudad, estamos hablando de instalaciones fundamentales para una región donde el agua es uno de nuestros recursos más importantes.
No podemos dejar de lado que una infraestructura que costó millones de pesos llegue a un punto de abandono total, en donde las bombas, motores, instalaciones eléctricas y equipos terminen dañándose por falta de mantenimiento.
Al grado de llegar a un punto de colapso total.
Y aquí creo que la reflexión no debe quedarse solamente en las autoridades.
También debemos preguntarnos: ¿dónde estamos nosotros como sociedad?
Como ciudadanos, empresarios, profesionistas, universidades, cámaras y organismos de la sociedad civil tenemos que involucrarnos más y exigir que exista planeación, mantenimiento y seguimiento de nuestra infraestructura.
El agua tratada, además, no debería verse como un desperdicio.
En una región semidesértica como La Laguna, tenemos que entenderla como un recurso que puede aprovecharse para diferentes actividades y que puede ayudar a disminuir la presión sobre nuestras fuentes de agua potable.
Como es el caso de la construcción, donde estamos regando las terracerías con agua potable o haciendo concreto, cuando al día de hoy se debería de estar llevando este tipo de prácticas, por mencionar estas dos, con agua tratada.
Por eso creo que debemos cambiar la manera en que vemos la inversión pública.
No solamente preguntarnos cuántas obras nuevas se van a construir o cuánto dinero llegará a nuestra región, sino también cuánto estamos destinando a conservar lo que ya tenemos.
En nuestra zona metropolitana (Comarca Lagunera) es necesario seguir invirtiendo en infraestructura y estar preparados para recibir nuevas inversiones, pero también necesitamos una cultura de mantenimiento.
No se trata de buscar culpables ni de convertir este tema en una discusión política.
Se trata de reconocer un problema, aprender de él y evitar que vuelva a suceder.
Porque al final, la infraestructura pública no debería administrarse hasta que se descomponga; debería administrarse para que no se descomponga.
Y esa responsabilidad, nos corresponde a todos.
alejimalgara@gmail.com