Hace 27 años se estrenó una comedia romántica titulada The History of Us, y que en México conocimos cono Nuestro amor o La historia de nuestro amor. Protagonizada por Bruce Willis y Michelle Pfeiffer, narra el conflicto por el cual atraviesa una pareja luego de 15 años de matrimonio y 2 hijos.
Agobiados por no saber como responder a los desafíos de la convivencia en pareja, familiar y la crianza de los hijos, aparejadas a las expectativas personales de sus actividades profesionales, deciden separarse, no divorciarse,mientras sus hijos están en un campamento de verano, casi como último recurso para saber si sus vidas deben continuar juntas o separadas.
Los protagonistas deberían tener aproximadamente 40 años, aunque en la trama no se menciona con exactitud, también se busca reflejar lo que en un tiempo fue considerado como “la crisis de los cuarenta” o de la mediana edad.
Ben Jordan (Bruce Willis), se reúne con sus amigos en un bar y ahí suelta uno de los monólogos más interesantes de la trama. Sin disfraces lanza que los 10 mandamientos deberían modificarse, actualizarse, porque fueron escritos en una época en la que las personas vivían menos tiempo.
Tiempo en el que era fácil mantenerse fiel a la pareja, con la que se habría de convivir tan solo 10 años. Pero en la actualidad con la esperanza de vida tan alta, ser fiel a la pareja por 50 años es una exigencia muy difícil de cumplir. Los amigos intentan disuadirlo de su pensamiento, compartiendo como lidian ellos mismos con las borrascas de sus matrimonios.
Para contrastar el pensamiento de Ben, en la película también se presenta una reunión entre Katie Jordan (Michelle Pfeiffer) y sus amigas. Ella les cuenta que se está separando pero que no encuentra un evento catastrófico, traumático que la lleve a tomar esta decisión.
Dice que su matrimonio ha tenido una muerte por mil cortes. Claro todos dirigida a ella. Su marido no la ve, su marido es irresponsable, se comporta como un hijo más que un adulto. Y todas esas cosas que en un principio le enamoraron ahora ya no le fascinan y hasta las encuentra chocantes.
Desde luego que son clichés. El hombre macho que solo piensa desde lo biológico y del impulso sexual. La mujer que vive la vida a través de las fantasías del amor romántico. Pero no estoy haciendo una crítica porque la película lo haga así, de hecho, esa es la función de las comedias, usar la exageración o la ironía para destacar los vicios humanos y al final lanzar una lección moral.
Como toda pareja que se respete desde finales de los noventa del siglo pasado, Ben y Katie, prueban con todo tipo de consejeros matrimoniales y terapeutas de pareja. Sus idas y venidas con estos “profesionales de la salud mental” en nada han ayudado a recomponer su vida juntos.
Aunque la película ya tiene más de un cuarto de siglo que se estrenó, con el fiel objetivo de hablarle a una generación que ya no existe, para bien y para mal. Lo cierto es que en nada ha cambiado la dificultad de vivir en pareja.
La comedia caricaturiza a una pareja con 15 años de matrimonio y 2 hijos adolescentes a cuestas, que buscan la salida de una ratonera llamada matrimonio. Pero ahora tocan a la puerta de mi consultorio parejas cada vez más jóvenes.
Bueno incluso no se si encajen en la categoría de parejas, porque muchos de ellos ni casados están y ni hablar de que tengan hijos o una vida en común. Muchos de ellos tienen a penas un par de meses de convivencia que ni si quiera es cotidiana y los hay, me han tocado, que su relación es básicamente por los canales de mensajería instantánea, que juntando su convivencia cara a cara no supera los 5 días.
Me parece que estamos fallando en dos aspectos fundamentales. El primero y sin duda alguna el más importante, es el reconocimiento de que la convivencia en pareja es harto difícil, porque es eso parejas, dos individualidades que se cruzan solo en determinados momentos, pero que la mayoría del tiempo son solo uno.
Y que, usando a Ben, la terapia de pareja es una contradicción hasta biológica, porque no hay un vinculo dañado, sino hay personas, individuales, que han dañado un vínculo, y lo han hecho desde sus propias narraciones de lo que es la vida.