Política

La interpretación de los sueños

  • Columna de Alberto Isaac Mendoza Torres
  • La interpretación de los sueños
  • Alberto Isaac Mendoza Torres

La obra más vendida de Sigmund Freud en todo el mundo es La interpretación de los sueños, impresa para su publicación en 1899 pero datada en 1900 para celebrar la llegada de un nuevo siglo y la irrupción de una nueva “ciencia”: el psicoanálisis.

Recuerdo que hace un par de años todavía era posible encontrar una edición de este libro en el restaurante-cafetería-tienda departamental del tecolote.

Popularmente se dice que esta es la obra más importante del conceptualizador del psicoanálisis, pero eso es inexacto. Si bien es justo reconocer su gran valor en la construcción de a disciplina, aceptarlo a pie juntillas dejaría fuera otros grandes estudios.

Los Estudios sobre la histeria, Psicopatología de la vida cotidiana, Tres ensayos sobre teoría sexual, El yo y el ello, Tótem y tabú, Introducción al narcisismo y hasta la poco estudiada y analizada Moisés y la religión monoteísta, tienen tanto o más valor por si solas. Claro está que ninguna es más importante que el conjunto.

El éxito editorial de La interpretación de los sueños se debe sin duda alguna al propio título que mueve al lego que la compra a pensar que se trata de otro manual que le servirá para interpretar sus propios estados oníricos.

Desde la antigüedad la humanidad ha tenido fascinación por lo que sueña y con más fracasos que éxitos se ha lanzado a la aventura de darle sentido a las imágenes que parafraseando a Borges, están dispuestas a lanzarnos a la locura.

Por estos tropezones hay más interesados en explorar el universo que la vida mientras dormimos y soñamos. Este vacío se llena de literatura con poco o nulo rigor en la investigación. Pocas obras son las que destacan su valor para el estudio.

Una de ellas es la de Artemidoro de Daldis, el antiguo intérprete de sueños quien introdujo en ese arte una premisa fundamental al señalar que el sentido del sueño varía según la persona del soñante, por eso es importante tener a consideración actividad del soñante, condición social, salud.

Apoyado en “el de Daldis”, como le gustaba ser nombrado, Freud dice que un sueño que tiene que ver con un rescate no tiene el mismo sentido si lo ha soñado una mujer o un hombre, sin que esto quiera decir que el mismo sueño significa lo mismo para los hombres y lo mismo para las mujeres. Puede y debe tener un significado particular en cada caso.

Este punto es fundamenta y marca la diferencia de la práctica clínica entre el psicoanálisis y la psicología general. Mientras que todas las disciplinas tienen un stock de respuestas ante posibles quejas del paciente, el psicoanálisis permite que el paciente se acerque a la comprensión de la dolencia a través de su propia interpretación.

Por esta razón es que también en el psicoanálisis no hay pacientes, sino que hay analizantes, es decir su papel en el proceso terapéutico es activo y no pasivo.

Fantaseemos un poco. Una paciente me cuenta un sueño en el que durante una cena la han vaciado el frasco de la sal encima. Al despertar y hasta que nos veamos ha vivido con la angustia porque está segura de que alguien le desea el mal y que seguramente algo terrible pasará en su vida.

Si quisiera calmar su angustia antes de comprender porque llegó a este estado, podría decirle que eso de echar la sal asociado a eventos catastróficos no es generalizado. De hecho, hasta hace muy poco tener sal era sinónimo de riqueza. Y todavía recuerdo que en ciertas familias del norte de México las abuelas enloquecían si los saleros estaban vacíos y no había sal en casa.

Desde luego que este recurso si lograra algo sería solo un efecto hipnótico motivado porque el “paciente” le ha otorgado el poder sanador a las palabras que yo pudiera pronunciar en la sesión. Como toda buena hipnosis no dura para siempre y al poco o largo rato volvería a caer en el llano de la angustia.

Aquí es donde se sostiene la importancia de que sea el paciente quien tenga la posibilidad de estar en un entorno que le permita ir describiendo a la vez que descubriendo por qué ha soñado lo que ha soñado y sobre todo por qué le ha provocado un malestar específico.

Y no se trata solo de la interpretación de los sueños, sino en general todos los aspectos de la vida anímica deben pasar por el mismo tamiz. Es el paciente quien tiene la llave de acceso al laberinto de la psique y es él también quien debe recorrer sus intricados caminos solo pero acompañado.

Mored
Mored


Google news logo
Síguenos en
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.