Cada vez más mexicanos dejan su helado favorito en el carrito para priorizar lo esencial; en medio de un consumo débil, los gigantes del retail están cambiando de estrategia: ya no buscan conquistar con enormes pasillos, sino con tiendas pequeñas, cercanas y pensadas para el bolsillo del día a día.
Las principales cadenas minoristas del país apuestan por dos estrategias para elevar sus finanzas: incrementar su presencia y llegar al sector de compra de proximidad, razón por la cual buscan abrir más formatos pequeños.
Para lograr estos objetivos, la mayoría de las empresas tienen la mira puesta en aumentar su presencia a través de tiendas más pequeñas y con productos más controlados y específicos, siguiendo la fórmula que llevan formatos como Oxxo, que ya supera 24 mil sucursales, o Tiendas 3B, que cuenta con más de 3 mil y su meta es lograr 14 mil.
Ejemplo de ello es Chedraui, que en su último reporte entregado a la Bolsa Mexicana de Valores (BMV) informó que abrirá 130 Supercitos este año, mientras que en 2025 inauguró 131 sucursales con este formato.
“El formato de proximidad es en el que creemos y estamos apostando porque es algo que identificamos que nuestros clientes están valorando y que nos puede representar una avenida de crecimiento”, dijo el director general adjunto de Chedraui, Arturo Vasconcelos.
Mientras que La Comer anunció que impulsará el formato Sumesa, que actualmente tiene 13 tiendas.
Y Walmart anunció en su última reunión de consejo que invertirá 43 mil millones de pesos, de los cuales, 26 por ciento es para nuevas tiendas, entre las cuales Bodega Aurrera será el formato de mayores aperturas.
¿Por qué la apuesta a los formatos pequeños?
Ariel Méndez, analista bursátil de Bx+, explicó que la apuesta por formatos pequeños les permite a las empresas tener control de sus inventarios, así como generar un sentimiento de cercanía con el consumidor y de “entender su bolsillo”.
“Les permiten tener mayor control de los productos y cercanía con las personas que pueden ser más sensibles en los cambios económicos”, explicó.
Puso como ejemplo el caso de los refrescos, que el incremento en el impuesto sobre producción y servicios (IEPS) obligará a los supermercados a apoyar al consumidor a través de una mayor sensibilidad en otros productos.
Para el analista independiente Julián Fernandez, si bien no se puede decir que hay una crisis del retail mexicano, hay cambios en el modelo de consumo, el cual va más enfocado hacia la cercanía con los clientes.
“En lugar de depender de los grandes formatos, están apostando a la proximidad, esto responde a los cambios en el consumo como visitas más frecuentes, menor ticket promedio y que buscan los productos esenciales”, dijo.
¿Cuántas tiendas pequeñas tiene cada empresa?
A finales de 2025, el país contaba con una oferta de mil 932 tiendas de formato pequeño de cadenas minoristas, divididas de la siguiente manera:
- Walmart: 1,480 unidades de Bodega Aurrera Express y 104 de Walmart Express
- Chedraui: 335 Supercitos
- La Comer: 13 tiendas Sumesa
En México este formato de tiendas convive, además de con las sucursales grandes y los mayoristas, con las cadenas que apuestan por las compras de impulso, como Oxxo y tiendas de 3B, así como las empresas de descuento tipo “tienda de dólar”, como Waldo’s, cuyo modelo de negocio se basa en una amplia gama de productos a precios bajos.
En el país se dividen así:
- Tiendas 3B: 3,346 sucursales
- Oxxo: 24,297 tiendas
- Waldo’s: 1,000 tiendas
¿Qué problemas y cambios enfrenta el retail mexicano?
En los últimos meses se ha acrecentado el sentimiento de que el dinero no alcanza para cubrir las necesidades básicas, cada vez son más los mexicanos que dejan su helado favorito en el supermercado para priorizar los gastos; del otro lado de la historia, este consumo débil ya está afectado las finanzas de las cadenas de retail.
De acuerdo con expertos de consumo, este fenómeno se debe a diversos factores, como la fuerza del peso sobre el dólar y las políticas migratorias estadunidenses que han impactado en la atracción de remesas en México.
En el último trimestre de 2025 y el primero de este año se observa una tendencia de consumo débil que ha llevado al sector minorista a reportar apenas por arriba de la inflación o con márgenes negativos y lejos de las expectativas corporativas.
Un ejemplo de ello es Walmart de México y Centroamérica, que consiguió un incremento de 3 por ciento en ventas durante el primer trimestre de este año.
Cristian Barrientos, director general de la compañía, admitió que no está satisfecho con estos resultados, sobre todo porque es su primer periodo en el cargo, luego de que en agosto del año pasado renunciara Ignacio Caride.
Durante una llamada con analistas para presentar sus resultados financieros, Barrientos explicó que el grupo está operando en entornos macroeconómicos complejos, “con presión en el consumo y costos”.
En línea con esto, Jose Antonio Fernandez Garza Lagüera, director general de Fomento Económico Mexicano (Femsa), dueña de tiendas Oxxo, también afirmó sentirse decepcionado por los resultados de 2025.
“En cuanto al crecimiento y la rentabilidad, si miras el año completo de 2025, a mí me dejó decepcionado; fue mucho mejor la segunda mitad del año”, expresó.
Por otra parte, grupos como Chedraui y Soriana presentaron decrementos en el último periodo de 2025, el primero con una caída en ventas de 3 por ciento y un flujo operativo (ebitda, por su sigla en inglés) que bajó 2.2 por ciento, mientras que el segundo tuvo un descenso de 0.9 por ciento en ventas.
Sobre esto Méndez explicó que la mayoría de las cifras trimestrales de las empresas de retail quedaron por debajo de las expectativas; sin embargo, resaltó que hay puntos positivos en el tema del consumo después de la temporada de lluvias.
“En general en México hay un sentimiento positivo; sin embargo, en el lado de Estados Unidos es lo contrario (...) las políticas migratorias en ese país y el cierre de gobierno tuvo un impacto bastante agresivo en tiendas y también el impacto del peso frente al dólar”, afirmó
Otros factores que afectaron a la industria fueron el incremento en el pago de impuestos, la volatilidad cambiaria y los costos laborales que se generaron por el aumento al salario mínimo.
Para Fernández esta situación se debió a la inflación alimentaria, que en 2025 cerró con un aumento anual de 2.55 por ciento, así como por el alza en los costos laborales que se presentaron en el país.
“Las empresas mostraron un crecimiento moderado en ventas, no fue lo que estuvimos acostumbrados, así como una presión en los márgenes”, explicó
Los datos de los supermercados concuerdan con los resultados obtenidos por la Asociación Nacional de Tiendas Departamentales y de Autoservicio (Antad) que, pese a reportar un aumento de 1.2 por ciento en sus ventas en diciembre, fue el menor crecimiento desde 2014, cuando registró un alza de apenas 0.9 por ciento, sin contar los años de la pandemia.
Para terminar de demostrar la debilidad en el consumo, en enero las ventas se elevaron 2 por ciento anual, mientras que en febrero tuvieron un revés, al reportar un crecimiento de 1.1 por ciento.
AG