En un laboratorio universitario ubicado en la zona industrial occidental de Singapur, una pared llena de cajas de plástico alberga a los nuevos reclutas de los servicios de emergencia del país: cucarachas cyborg.
Decenas de cucarachas silbadoras de Madagascar —insectos marrones sin alas, de aproximadamente el tamaño del pulgar de un adulto— han sido equipadas con mochilas robóticas y entrenadas para ayudar a los equipos de búsqueda y rescate a localizar personas atrapadas en zonas de desastre.
Académicos de la Universidad Tecnológica de Nanyang (NTU) llevan más de una década desarrollando estos insectos híbridos. Sin embargo, su primera aplicación en el mundo real ocurrió hace un año, tras el terremoto de magnitud 7.7 en Myanmar, que dejó más de 3 mil 300 muertos.
Ahora, el profesor detrás del proyecto trabaja en una tarea más cotidiana para su ejército de insectos modificados, inspirada en su infancia en Japón.
“En Japón tenemos infraestructuras muy antiguas”, explica Hirotaka Sato, profesor de la Escuela de Ingeniería Mecánica y Aeroespacial de NTU. “Estamos probando usos más del día a día, como la inspección de tuberías envejecidas”.
Sato es un pionero en el campo de los insectos cíborg. Sus primeros experimentos consistieron en instalar dispositivos en escarabajos para controlar su vuelo. Su trabajo fue reconocido en el Libro Guinness de los Récords por lograr el primer vuelo no atado controlado de un escarabajo cíborg en 2015.
Las mochilas instaladas en las cucarachas también permiten controlarlas de forma remota. Los dispositivos envían pequeñas señales eléctricas al sistema nervioso del insecto mediante un circuito colocado sobre su espalda, lo que les indica cambiar de dirección.
Las ventajas de utilizar a los insectos
En el laboratorio, uno de los asistentes de Sato realiza una demostración utilizando un dispositivo portátil que recuerda a un control de videojuegos de los años noventa.
Con pulsos eléctricos, dirige a la cucaracha a través de un pequeño circuito de obstáculos, asegurando que estos estímulos no le causan dolor.
El modelo más reciente utiliza 25 por ciento menos de voltaje que versiones anteriores. Esta mejora no solo responde al bienestar animal: un menor consumo energético permite que las baterías duren más.
La ventaja de emplear insectos modificados frente a robots tradicionales radica en que las cucarachas, tras millones de años de evolución, poseen una agilidad y flexibilidad que les permite desplazarse por espacios extremadamente reducidos.
La posibilidad de desplegar estos enjambres es ahora más realista gracias a que el equipo ha desarrollado un proceso automatizado para fijar los dispositivos al insecto en poco más de 60 segundos, un avance significativo frente a la hora que requería el método manual anterior.
Los nuevos dispositivos diseñados para la inspección de infraestructuras se asemejan más a pequeños carros que a mochilas. Incorporan una batería de mayor capacidad, una luz y una cámara montadas sobre una plataforma con ruedas que la cucaracha arrastra.
ÉL DICE...“Han sido equipadas con mochilas robóticas
Entrenadas para ayudar a los equipos de búsqueda y rescate a localizar personas atrapadas en zonas de desastre”
Este diseño sacrifica algo de maniobrabilidad, ya que las misiones de inspección cuentan con más espacio que las operaciones de rescate. Por lo general, estas cucarachas recorrerán kilómetros de tuberías subterráneas, capturando imágenes de daños o fugas.
Cuando terminan su labor, los insectos pueden retirarse y vivir el resto de su vida en contenedores donde reciben diariamente hojas frescas de lechuga.
Singapur no es el único país que desarrolla insectos modificados. El mes pasado, una startup alemana anunció que también trabaja en mochilas para cucarachas con posibles aplicaciones militares.
La empresa Swarm Biotactics informó que está desarrollando dispositivos en miniatura equipados con sensores y sistemas de comunicación que podrían desplegarse en masa para tareas de reconocimiento.
En Singapur, sin embargo, las “cucarachas carro” se probarán primero en el sistema de transporte para monitorear tuberías subterráneas. Después, Sato prevé que más lugares adopten esta tecnología.
No obstante, subraya que Singapur no tiene interés en aplicaciones militares. Estas cucarachas, asegura, están destinadas “únicamente a fines pacíficos”.
MGS