M+.- Los precios del petróleo alcanzaron ayer un nuevo máximo en tiempos de guerra y se dispararon por encima de los 120 dólares el barril, su nivel más alto en cuatro años, antes de retroceder en una jornada de gran volatilidad ante la preocupación de que la guerra en Irán pueda intensificarse, lo que provocaría una interrupción más prolongada del suministro de combustible desde Medio Oriente.
El presidente Donald Trump mantuvo su postura de que el bloqueo naval de los puertos iraníes persistirá hasta que Teherán renuncie a su programa nuclear. Sus declaraciones a Axios el miércoles sugirieron que el enfrentamiento en torno al estrecho de Ormuz, ruta comercial vital para el suministro de petróleo y gas natural, no estaba cerca de resolverse.
Precio de la gasolina en EU va al alza
El precio promedio de la gasolina normal en Estados Unidos ha seguido la tendencia al alza del petróleo, y alcanzó los 4.30 dólares el galón ayer, 27 centavos más en una semana, según datos del club automovilístico AAA.
Después de que la Reserva Federal mantuviera estables los tipos de interés el miércoles, Jerome Powell, presidente del banco central, dijo que los responsables de las políticas debían ser “muy cautos” sobre sus próximos pasos, dada la significativa incertidumbre sobre las perspectivas económicas.
“Somos muy conscientes de que en este momento los precios de la gasolina están subiendo en todo el país —dijo Powell—. Y eso duele”. Añadió que si los costos de la energía continuaban siendo elevados, los efectos podrían filtrarse a las tarifas aéreas y a otros productos y servicios dependientes del petróleo. “La gente va a empezar a notarlo”, confirmó.
Se espera que el encarecimiento de la energía y los efectos persistentes de los aranceles de Trump mantengan elevada la inflación durante el resto del año, según Bernard Yaros, economista jefe para Estados Unidos de Oxford Economics.
“La inflación empeorará antes de mejorar”, escribió en un informe de investigación.
Añadió que los efectos de las perturbaciones energéticas pueden tardar varios meses en afectar a la economía y golpear el crecimiento del empleo.
“El mercado laboral sigue en un frágil equilibrio de ‘bajas contrataciones y bajos despidos’ que corre el riesgo de alterarse a medida que se sigan extendiendo los efectos inciertos de la guerra”, señaló.
El Banco Mundial estimó que la guerra en Irán haría subir los precios de la energía 24 por ciento este año, según un amplio índice que abarca el petróleo, el gas y el carbón. En consecuencia, las perspectivas de crecimiento económico “se han atenuado materialmente”, señaló la institución.
“La guerra golpea la economía mundial en oleadas acumulativas: primero a través del aumento de los precios de la energía, luego del aumento de los precios de los alimentos y, por último, del aumento de la inflación, que hará subir los tipos de interés y encarecerá aún más la deuda”, explicó esta semana Indermit Gill, economista jefe del Banco Mundial.
El conflicto ha amenazado el crecimiento en países con recuperaciones incipientes. En Europa, la economía de los 21 países que utilizan el euro creció sólo 0.1 por ciento en el primer trimestre del año, por debajo del crecimiento de 0.2 por ciento registrado a finales del año pasado, según mostraron los datos publicados el jueves.
El jueves, el Banco Central Europeo y el Banco de Inglaterra mantuvieron estables los tipos de interés. Pero los banqueros centrales dejaron claro que se enfrentaban a decisiones difíciles sobre cómo sopesar el salto de la inflación frente al riesgo de una desaceleración económica a la hora de fijar los tipos de interés en el futuro.
En las dos últimas semanas, el precio del crudo Brent, la referencia mundial del petróleo subió alrededor de 30 por ciento. El precio del Brent para entrega en junio, un contrato que expirará pronto y que los inversores negocian en función de sus expectativas sobre la evolución de los precios en un futuro próximo, superó brevemente los 126 dólares por barril, el nivel más alto desde 2022.
Después volvió a caer por debajo de 114 dólares, lo que supone un descenso de más de 2 por ciento en el día. El barril de Brent cotizaba a 72 dólares justo antes de la guerra.
Factor Medio Oriente en medio de todo
Parte del fuerte repunte del jueves se debió al vencimiento del contrato de Brent para junio, lo que significaba que era la última oportunidad para que los operadores se aseguraran petróleo para entrega dentro de un mes.
Sin embargo, el contrato de Brent para julio, que se cotiza ligeramente por debajo de los 110 dólares, así como los contratos para los meses siguientes, se mantienen en niveles elevados.
El precio del crudo West Texas Intermediate, la referencia estadunidense, rondaba los 105 dólares el barril, sin cambios en el día.
Los inversores y analistas se enfocan en la continua interrupción del transporte marítimo en el estrecho de Ormuz, la estrecha vía navegable entre Irán y Omán que normalmente transporta hasta una quinta parte del suministro mundial de petróleo.
Los consumidores ya empiezan a sentir el efecto dominó de la escasez de suministro energético, lo que ejerce presión sobre la economía estadunidense.
Los hogares de Estados Unidos han recibido mayores devoluciones de impuestos este año debido a una gigantesca rebaja fiscal aprobada el año pasado, lo que ha amortiguado el golpe del mayor costo de la energía. Pero la reciente subida de los precios de la gasolina ya ha absorbido cerca de la mitad del aumento de esas devoluciones, según los analistas del Bank of America.
“A menos que se produzca un alivio en las estaciones de servicio, el impuesto sobre la gasolina debería empezar a pesar, cada vez más, sobre el consumidor en los próximos meses”, escribieron.
Las acciones cotizan mixtas, ya que los inversores sopesan las perturbaciones energéticas frente al crecimiento de los beneficios.
El S&P 500 se mantuvo prácticamente sin cambios ayer, mientras que el índice Nasdaq Composite, con gran peso del sector tecnológico, registró una caída.
El índice de referencia se encamina hacia un ligero descenso semanal, lo que pone fin a cuatro semanas consecutivas de ganancias y contrasta marcadamente con la agitación en los mercados energéticos.
Las acciones estadunidenses se han visto muy influidas por las mayores empresas tecnológicas, las cuales han registrado grandes ganancias y amplios planes para desarrollar sistemas de Inteligencia Artificial.
“Los mercados están siendo arrastrados en direcciones opuestas, ya que el aumento de los precios del petróleo y los riesgos geopolíticos pesan sobre el ánimo, mientras que los fuertes beneficios de las tecnológicas y el optimismo de la IA proporcionan apoyo”, escribió Bob Savage, jefe de macroestrategia de mercados de BNY, en una nota de investigación.
Con información de Eshe Nelson
RM
