Internacional

China y Rusia, una 'amistad sin límites': Las claves de la visita de Putin a Beijing

Con el paso de los años, ambos países ampliaron la coordinación en organismos internacionales, además de reforzar consultas bilaterales sobre asuntos externos.

Desde que los presidentes Xi Jinping y Vladímir Putin proclamaran en Pekín su "amistad sin límites" en febrero de 2022, la relación entre ambas potencias ha atravesado la guerra en Ucrania, sanciones occidentales, un aumento de la cooperación energética y una creciente coordinación estratégica.

En este periodo, Putin ha visitado el país asiático en cuatro ocasiones y lo hará este martes por quinta vez para celebrar el 25.º aniversario del Tratado de Buena Vecindad, Amistad y Cooperación entre ambos países. 

En MILENIO te decimos las claves de su encuentro y algunos de los principales momentos de esta relación que es cada vez más estrecha y compleja en medio de la crisis abierta tras el comienzo de la guerra entre Irán e Israel.

Una "amistad sin límites" frente a Occidente

Poco antes del inicio de la invasión rusa de Ucrania a gran escala, Xi y Putin anunciaron en Pekín una "amistad sin límites" entre sus países y una cooperación sin "áreas prohibidas".

La declaración, efectuada durante los Juegos Olímpicos de Invierno de 2022 celebrados en la capital china, marcó un salto político en los vínculos bilaterales y consolidó una asociación que ambos describieron como una alternativa a los modelos tradicionales de alianzas.

Apetito por el petróleo 

Putin esperará que China profundice su compromiso con Moscú, después de que Trump dijera a Fox News durante su visita que Pekín había acordado comprar petróleo estadunidense.

Dado que Rusia depende de las ventas a China para sostener su esfuerzo bélico, "Putin no quiere perder ese apoyo", explicó a la AFP Lyle Morris, de la organización Asia Society.

Sin embargo, en lo que respecta a la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán, China y Rusia pueden tener prioridades diferentes.

"(China) depende de la libertad de las principales vías navegables del mundo para mantener sus actividades económicas, y preferiría que el enfrentamiento en el estrecho de Ormuz terminara cuanto antes", dijo a la AFP James Char, de la Universidad Tecnológica de Nanyang de Singapur.

Por otro lado, Moscú "se ha beneficiado económicamente de los combates en Irán debido a la flexibilización de las sanciones contra los suministros energéticos rusos, por lo que podría tener una opinión diferente".

Trump, Irán y un nuevo escenario

El regreso de Donald Trump a la escena internacional añadió nuevos elementos a la relación. Sus posiciones sobre Ucrania, la energía rusa y Medio Oriente introdujeron nuevas variables en el equilibrio entre Moscú y Pekín.

La actual guerra en Irán y las tensiones en torno al estrecho de Ormuz han reforzado además la importancia de Rusia como suministrador energético terrestre para China y han vuelto a situar la cooperación bilateral en un contexto de creciente incertidumbre internacional.

En vísperas de su visita a Pekín, Putin aseguró que ambos países desempeñan un papel "estabilizador" en el escenario internacional.

Ucrania y la ambigüedad china

La invasión rusa de Ucrania alteró el tablero internacional y puso a Pekín en una posición delicada.

China evitó condenar a Moscú y mantuvo desde entonces una posición basada en el respeto a la soberanía e integridad territorial de todos los países y la necesidad de atender las "legítimas preocupaciones de seguridad" rusas.

La fórmula permitió a Pekín preservar su relación con Moscú y evitar un mayor deterioro de sus lazos con Europa, pese a que las llamadas de occidente a que China juegue un papel más activo para acabar con el conflicto han caído en saco roto.

Frente común por un orden "multipolar"

Con el paso de los años, Moscú y Pekín ampliaron la coordinación en organismos como los BRICS, la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS) y Naciones Unidas, además de reforzar consultas bilaterales sobre asuntos internacionales.

Ambos países comenzaron a presentar su relación como un factor de "estabilidad" y un impulso a un orden internacional "multipolar", rechazando sanciones unilaterales y criticando estructuras que consideran dominadas por Occidente.

La energía como blindaje mutuo

La energía se convirtió en uno de los pilares más visibles de la relación. Según cifras difundidas por autoridades rusas, Moscú suministró a China 101 millones de toneladas de petróleo y 49 mil millones de metros cúbicos de gas el pasado año.

Ambos países impulsan además proyectos como Fuerza de Siberia, la ruta del Lejano Oriente y el futuro Fuerza de Siberia-2, que añadiría otros 50 mil millones de metros cúbicos anuales, según datos presentados por la parte rusa.

Para Moscú, el mercado chino se volvió fundamental tras la pérdida de clientes europeos, mientras que para Pekín estos proyectos reforzaron la seguridad energética y la diversificación de suministros.

Músculo militar y patrullajes conjuntos

La cooperación también se extendió al ámbito militar mediante ejercicios conjuntos, patrullajes, reuniones de Defensa y consultas sobre seguridad estratégica.

Ambos países insistieron en que esa cooperación no está dirigida contra terceros Estados, aunque la coordinación se amplió en paralelo a las tensiones con Estados Unidos y sus aliados.


LJ

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Lilith Jaime
  • Lilith Jaime
  • De día editora de internacional y de noche periodista musical. Me gusta el punk y todos los rincones del mundo.
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