TeleRadio es un taller que guarda mucha historia sobre el medio de comunicación más importante que tuvieron nuestros abuelos. Aparatos alemanes, estadunidenses y de otros países, que datan de hace más de 50 años, prevalecen bajo la custodia de Julio César Rivas, un ingeniero apasionado por la electrónica.
Un negocio que nació tras la tragedia
El sueño de Salvador Rivas Céspedes fue tener un negocio propio y lo cumplió. Era un joven de 22 años y, justo después de las inundaciones que provocó el ciclón Hilda en 1955, el 20 de noviembre de 1956 por fin pudo establecer su negocio, dejando atrás los trabajos que hacía en la ciudad, donde iba de un lado a otro.
El taller se ubicaba en la calle Obregón, en el local marcado con el número 427, hasta el 20 de noviembre de 1995, cuando la ubicación cambió unos metros atrás; hasta el día de hoy prevalece y es atendido por su hijo, Julio César Rivas Cabrales.
Casi siete décadas al aire
Justamente el mes pasado, el taller TeleRadio cumplió 69 años de haber iniciado labores; casi siete décadas de historia pura del auge que vivió la aparición de aparatos utilizados para escuchar música, mandar mensajes o sintonizar radionovelas.
El legado familiar de la radio
Sobre su atracción hacia la radio, Julio César recuerda que un día, cuando apenas tenía ocho años de edad, se le ocurrió acompañar a su padre —que era maestro de electrónica— a su taller:
“Yo veía que mi papá platicaba de los trabajos que tenía en su momento; entonces, un día me le hice el aparecido aquí en el local de TeleRadio y empecé agarrando herramientas y aparatos para ver qué se hacía, y creo que me vio una buena aptitud y pues aquí estoy todavía”.
Motivado por el conocimiento adquirido en el taller, realizó sus estudios profesionales en el Tecnológico de Ciudad Madero, de donde egresó como ingeniero en electrónica.
El auge de la radio en Tampico
Mientras atiende a sus clientes, recuerda que a su padre le tocó vivir el auge de la radio en México; incluso, junto a sus primos, reparó radios de comunicación de los barcos pesqueros que llegaban al muelle de Tampico, equipos del aeropuerto y sistemas de transformación de energía de algunas empresas de la localidad.
Piezas de colección bajo resguardo
En su local aún hay radios que por azares del destino quedaron bajo su custodia; aparatos importados de Estados Unidos, Inglaterra, Alemania y Holanda que ahora son de colección, de marcas como Blaupunkt (Punto Azul), Philips, General Electric y RCA.
“Incluso mi padre en algún momento construyó equipo, no solo para emplearlo él, sino también para venderlo. El auge fue ese: la radio, pues la gente estaba deseosa de escuchar noticias, música e información”.
La radio frente a la tecnología moderna
Explica que a veces la comunicación por radio es en un solo sentido. Resalta que, tras el sismo de 1985, la radio es la que ha cumplido, y ahora, últimamente, con la aparición del celular, que también incluye la manera de sintonizar una estación.
A pesar de que hoy en día la tecnología ha crecido a pasos agigantados, el taller ha sobrevivido a esa oleada gracias a su secreto:
“El interés de estar atento a cómo va evolucionando esto, qué es lo que lleva adentro un aparato, qué se daña, qué puede uno lograr con los equipos nuevos; también la información, pues en un tiempo se trataba de buscar diagramas en papel y formas de reemplazar cosas que no se conseguían, sobre todo mucha experimentación”.
Una vida entera dedicada al taller
La constancia, la atención al cliente y el conocimiento han sido la base para sostener un negocio que pareciera estar bajo la sombra de la modernidad, pero demuestra todo lo contrario.
Pocos son los talleres en el sur de Tamaulipas dedicados a la venta de piezas y reparación de aparatos electrónicos. Aunque parezca raro, de los 61 años de edad de Julio César, 47 los ha dedicado a ir y venir todos los días al taller.
Fue su padre quien le dijo en alguna ocasión que debía quedarse en el negocio mientras estudiaba la preparatoria: por la mañana estudiaba y por la tarde, de 15:00 a 22:00 horas, ayudaba en el local.
Con el tiempo culminó la preparatoria y continuó su carrera profesional en el Tecnológico de Ciudad Madero, donde tuvo la fortuna de escoger sus horarios para estar en el taller.
“Mi madre también ayudaba a atender el negocio, nos turnábamos, y hubo más gente que estuvo ayudándonos en reparaciones, ventas y servicio”.
La nobleza de una pequeña empresa
Lo mejor de tener una fuente de ingresos es apoyar a los hijos y a otras personas a realizar sus sueños, como tener una carrera profesional; esa es la nobleza de una pequeña empresa, y eso lo agradecen muchos ex empleados que ahora son amigos de la familia Rivas.
“Tenemos ex empleados que aquí tuvieron sus bases para ir a un CBTis, al Tecnológico de Madero, o egresados de la secundaria donde doy clases que vinieron a ayudar o a hacer sus prácticas profesionales para adquirir más conocimientos de lo que es la vida laboral”.
La radio en Tampico
Aparatos con bulbos, resistencias y potenciómetros han quedado en el recuerdo de un Tampico que fue pilar de la radio en el país; incluso han sido parte de diversas exhibiciones.
Tamaulipas fue uno de los primeros estados en contar con estaciones de radio por la importancia del auge petrolero, que atrajo empresas nacionales e internacionales a inicios del siglo XX, así como industrias innovadoras como la radiodifusión.
Gracias a los radios de colección que hay en TeleRadio y que forman parte del tesoro de Tamaulipas, Julio Rivas ha sido invitado a algunas exposiciones para mostrar la historia a través del tiempo.
“La idea es, tarde o temprano, ver qué se puede exhibir. Ya en algunas ocasiones nos han invitado a los 100 años de la radio en Tampico, pues resulta que la radio en Tampico fue primero que la radio en la Ciudad de México; esa es una de las cosas que se desconocen, y nuestras piezas son las más representativas”.
Julio César abre una de las vitrinas donde guarda varios radios. Muestra uno de la marca Philips, de 1960, de tres bandas: onda media (AM), onda corta de 2.5 MHz y onda corta de 14 a 44 MHz.
Aunque le faltan unas teclas, afirma que tiene la capacidad de funcionar como tocadiscos mecánico para amplificar la señal y que era un modelo muy común que la gente llevaba a las obras; un radio de transistores a pilas, mientras que otros eran para el hogar.
Muestra un tercero que, aunque no conserva sus perillas originales, tiene mueble de baquelita; es una imitación de un radio antiguo de FM que, como novedad, tiene una entrada para casete y, a la vez, radio AM y FM.
Es una edición limitada de Crosley que mantiene, al igual que todo su taller, como un tesoro que el paso de los años le otorgó.
Tecnología crece a pasos agigantados
La tecnología ha cambiado a grandes pasos. “Increíblemente”, dice Daniel Cruz, un ingeniero en iluminación que desde hace 57 años realiza reparaciones de equipo de luz y sonido.
Desde hace 40 años es cliente de TeleRadio, un lugar que, gracias a que su dueño se empeña en conseguir las piezas, puede satisfacer las necesidades de sus clientes.
Las primeras reparaciones que hizo de joven fueron televisores de bulbos que daban imágenes en blanco y negro; después llegaron los híbridos y ahora son 100 por ciento de transistores con circuitos integrados.
“De unos años para acá llegaron las pantallas y reemplazaron todo aquello de bulbos, cinescopios y transformadores grandes; una evolución muy rápida que creció a pasos agigantados”.
Por fortuna, todo sistema cuenta con lo básico y de ahí se deriva la tecnología de punta, por ejemplo, las fuentes de poder. Son muchas las ramas de la electrónica, pero de unos años a la fecha Daniel se ha dedicado a los equipos de audio profesional.
“Lo fuerte para mí es el audio para grupos musicales; es un trabajo muy noble que me ha ayudado a sacar a mis hijos adelante: una enfermera y un ingeniero en audio e iluminación”.
A pesar de la modernidad, la tecnología cambia, pero mantiene lo básico y sigue prosperando.
“Y hay para seguirle”, concluye Daniel Cruz.
ksh